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En serio, no lo hagas

¿Comes con refrescos? Te contamos por qué debes dejarlo YA

Si sois de los que no probáis el agua never ever, sabed que deberiais cambiar vuestros hábitos.

Comer con refrescos está mal.

Pexels Comer con refrescos está mal.

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Todos conocemos a alguien. A ALGUIEN (hacemos el signo de las comillas con los dedos) que no es capaz de renunciar a acompañar sus comidas con algún refresco. Son esas personas que jamás de los jamases comen con agua pudiendo hacerlo con alguna bebida de sabor conseguido artificialmente. Son capaces de hincarse un cocido, una chuleta o una lubina a la espalda con un refresco con pajita. Si tú conoces a alguien así (o eres alguien así) debes saber que es el momento de que cambies de hábitos radicalmente. No debes comer con refrescos porque...

Los refrescos de frutas suelen llevar grandes cantidades de aspartamo. | Cocinatis

Tienen un contenido en azúcar altísimo. El común de los refrescos contienen azuquitar del bueno, con lo que estás metiéndote un postre antes del postre cuando podríamos estar tomando agua, que recordemos que es sanísima, te ayuda a hidratarte y mejora tu digestión y tu tránsito intestinal. Sin embargo, el refresco está añadiendo una cantidad importante de calorías, que pueden oscilar entre las 100 y las 150 calorías. ¿De verdad que te interesa meter este cóctel en tu cuerpo?

Te cargas el sabor de la comida. Vaya que si te lo cargas. Cada vez que acompañas un trozo de atún, una loncha de jamón o una cuñita de queso con una bebida burbujeante de cola, naranja o limón, tus papilas gustativas se van a llorar a un rincón. Ni siquiera acompañarlo con un vaso de leche sería peor, porque la leche, al fin y al cabo, tiene nutrientes, algo que recordamos que los refrescos NO poseen. Nada más que añadir, señoría.

Si son 'light' peor que peor. ¿Por qué?, te preguntas, mientras clavas tu pupila en una metálica y fría lata de refresco. Pues por una sencilla razón: porque tienen cero calorías y eso hace que pienses "esto que me quito de aquí y puedo añadir aquí". Además, hay diversos estudios que señalan que tomar bebidas 'light' aumenta el apetito, lo que deriva en que comamos más de la cuenta y, sí, ganemos peso.

Las bebidas light pueden no ser tan buenas para la línea. | PxHere

Si es carne, cuidadín porque engordas más rápidamente. ¿Quién no se ha zampado alguna vez una hamburguesa o un entrecot con un refresquito? Que levante la mano el que esté libre de pecado. Nadie, ¿verdad? Pues lo que pasa es que la proteína y el azúcar chocan como si se tratara de planetas a la deriva, provocando un efecto tsunami que lo que hace es ralentizar nuestro metabolismo y favorecer la acumulación de grasas tal y como dice este estudio. Una movida que hace que lo de maridar refrescos y carne sea una idea espantosa.

Si son con gas, te hinchas y dejas de comer. Seguro que os ha pasado: tomas un refresco con gas y dices "vaya, pues ya estoy lleno. Voy a pedir un poquito menos de comer". Esto tiene varias consecuencias negativas. Por un lado, estás dejando de tomar comida nutritiva (otra vez: los refrescos no tienen ni vitaminas ni proteínas ni nada de nada), te estás quedando con hambre (porque luego el efecto del refresco desaparece y llega el vacío) y, finalmente, te estás hinchando como un zeppelin para nada. En resumen, que todo mal.

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