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ANTE TODO MUCHA CALMA

Cinco alimentos que son mucho más sanos de lo que pensabas

En los últimos tiempos, hemos ido demonizando el consumo de ciertos alimentos, que muchas personas han eliminado de su dieta por prevención.

Huevos a baja temperatura

Cocinatis Huevos a baja temperatura

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Huevos

El precio de los huevos por las nubes | El precio de los huevos por las nubes

Durante una época se supuso que eran el mal, y en los últimos tiempos los huevos han empezado a ocupar, por suerte, el lugar que merecen en nuestra dieta. Y es que pocos alimentos hay tan completos y versátiles como los huevos, a los que la historia ha devuelto al lugar que merecían como un pilar de nuestra alimentación. Los huevos son moderadamente calóricos (un huevo ronda las 80 calorías), tienen proteínas de alta calidad, son saciantes y funcionan muy bien en cualquier plato. Son ideales para un desayuno completo, para un brunch, y nos permiten numerosas preparaciones: desde tortillas a huevos revueltos o escaldados, además de ser ideales para elaborar las más variadas piezas de repostería. Numerosos estudios científicos han rebatido en los últimos años que el consumo de huevos tenga una relación directa con el aumento del colesterol, de manera que se convierten en aliados de cualquier persona que desee tener una alimentación saludable, sobre todo de todos aquellos que no consuman (o consuman de forma esporádica) carnes y pescados.

Lácteos

Imagen de archivo de lácteos | iStock

Los lácteos han sido repetidamente atacados desde diversos frentes sin ningún motivo. Y aunque siguen estando en tela de juicio, cada vez son más los profesionales de la nutrición que recomiendan consumir lácteos habitualmente, ya que no solo son una buena fuente de grasa, calcio y proteínas, sino que también, en el caso de los yogures, ayudan a la digestión y aportan otros muchos beneficios nutricionales. ¿Por qué se han puesto los lácteos en cuestión en los últimos tiempos? El argumento de que el ser humano es el único que sigue consumiendo leche una vez alcanzada la edad adulta ha hecho mucho daño a la industria láctea. Y es cierto que hay algunas personas que no tienen lactasa, una enzima que nos ayuda a digerir la lactosa, y que por lo tanto pueden tener problemas para tolerar la leche y sus derivados, pero también es cierto que las personas que sí tienen esa enzima y digieren sin problemas los lácteos tienen en ellos una fuente de nutrientes sensacional.

Conviene tomarlos con moderación, ya que en su versión entera suelen ser bastante calóricos, evitar siempre los postres con azúcares añadidos y saborizantes (lo mejor es consumir yogur natural entero y sin azúcar, de manera que tampoco es aconsejable optar por la versión light), y sobre todo tener en cuenta que las bebidas vegetales, tan de moda, pueden ser muy saludables, pero que en ningún caso sustituyen nutricionalmente a la leche, especialmente en la alimentación de los más pequeños.

Pan y derivados del trigo

Panes | iStock

El gluten se ha convertido en otro de los grandes enemigos últimamente, y numerosas personas que no son celiacas han empezado a eliminar los productos con gluten de su dieta asegurando que no lo digieren bien. Es cierto que el trigo ha sido modificado genéticamente a lo largo de la historia, y que muchos derivados que compramos en el súper (como las baguettes o la bollería) contienen, además, aditivos, azúcares y en ocasiones grasas añadidas que hacen más complicada su digestión y los convierten en menos saludables. Esto no significa que debamos eliminar cualquier derivado del trigo de la dieta si no somos intolerantes, sino que, como ocurre con todos los alimentos, hemos de adquirir siempre productos de calidad y optar por la versión integral en lugar de la refinada.

Plátano

Plátanos | iStock

Pese a que es un producto muy saludable –ya que contiene, entre otros nutrientes, potasio, que nos ayuda a regular el sistema nervioso–, es cierto que muchas personas consumen plátanos muy esporádicamente por la creencia extendidísima de que es una fruta muy calórica. Aunque es cierto que es calórica (un plátano tiene unas 90 calorías por 100 g, mientras que la manzana tiene apenas 50 g), también lo es que un plátano de tamaño estándar pesa la mitad que una manzana de tamaño medio, de manera que finalmente estaremos consumiendo las mismas calorías si escogemos una u otra fruta. Además de carbohidratos y magnesio, el plátano tiene grandes cantidades de vitamina C, es saciante y es el complemento ideal para las personas que hacen deporte.

Chocolate

Chocolate negro | Pixabay

Cuidado. Con esto no queremos decir que haya que consumir chocolate a todas horas, de hecho ni siquiera es un producto imprescindible y podríamos eliminarlo de la dieta de un plumazo. Pero está claro que en el capítulo de 'guilty pleasures' nada mejor que un chocolate puro (si nos gusta el cacao puro, mejor que mejor, pero si no debemos escoger chocolates que contengan a partir del 85% de cacao) siempre va a ser una opción mucho más saludable que una pieza de bollería, galletas o snacks azucarados. Sin abusar y de forma controlada, siempre podemos añadirlo a la dieta para darle ese toquecito de placer (pero solo una onza, ¿eh?).

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