Kopi Luwag debe su nombre a la civeta ('luwag'), el animal de cuyos excrementos procede esta 'delicatessen' que ha enamorado a miles de sibaritas con posibles de Occidente. Se produce en Indonesia y su precio se debe, fundamentalmente, a la escasa producción (unos 500 kg anuales), ya que para conseguir este café hay numerosos agentes implicados, con las civetas como protagonistas.

Al parecer, las civetas son unos animales que se alimentan exclusivamente de granos de café, que digieren íntegramente, sin partirlos. Al parecer no sólo están capacitadas para elegir los mejores granos, en su momento óptimo de maduración, sino que el paso por los estómagos e intestinos y la mezcla con los jugos gástricos del animal confiere al café unos matices que no tienen parangón en el mundo, pues reducen su amargor sin eliminar su aroma y su intensidad. El aparato digestivo de las civetas, pues, actúa como equivalente cafetero a las barricas de roble.

Posteriormente el café se limpia, puesto que, para que nos entendamos, sale del interior de la civeta recubierto de una fina capa de excrementos, se muele y se tuesta de forma artesanal. De ahí sale disparado a las mejores tiendas de productos gourmet del mundo, donde sibaritas con muchísimos posibles están dispuestos a pagar cantidades astronómicas por un brebaje cuya cata nos trae notas de cacao y frutos secos, persistente, envolvente y con un toque dulzón que marca la diferencia.