Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa.
Luego entran dos personas:
-Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres “pendientes”.
Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van.
Pregunto:-¿Cuáles son esos “cafés pendientes“?
Me dicen:-Espera y verás. Luego vienen otras personas. Dos chicas piden dos cafés —pagan normalmente.
Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés:-Tres son para nosotros, y cuatro “pendientes”.
Pagan por siete, se toman los tres y se marchan. Después un joven pide dos cafés, bebe sólo uno, pero paga los dos. Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería. De repente, en la puerta aparece un hombre vestido muy pobre y pregunta en voz baja:-¿Tienen algún “café pendiente“?

¿Conoces esta historia? Corría por las redes sociales hace más de un año y aún está en vigor. Su autor es un joven profesional del marketing online e impulsor de Cafés Pendientes, una idea solidaria, sin ánimo de lucro y basada en la confianza. La idea surgió en Italia, concretamente en Nápoles, con el nombre de Caffè Sospeso. Luciano de Crescenzo —autor del libro homónimo— cuenta que cuando un napolitano está feliz por alguna razón, en vez de pagar un sólo café —el que se tomará él—, paga dos: el suyo y el del cliente que vendrá tras él. Una costumbre que la crisis e Internet están extendiendo por varios países.

¿Tienes un bar o un restaurante y quieres participar en la iniciativa española? Basta con que imprimas y cuelgues un en tu local. Poco más. Si te topas con el distintivo y te apetece, abona un café pendiente. O lleva la idea a tu terreno y crea un acción propia, como la carnicería Rabasseda Carns Selectes, en Barcelona. Sus propietarios, los hermanos Lina, Enric y Ricard Rabasseda, hacía tiempo que querían impulsar alguna acción social o solidaria pero no sabían cómo enfocarla. Y pensaron en café pendiente.



Así nació su ‘hamburguesa solidaria’. ¿Cómo funciona la acción? Muy fácil. Te acercas a su carnicería y pagas anticipadamente una o más burgers. Te darán un tique de compra conforme la(s) ha(s) pagado y verás que la venta es anotada inmediatamente en una pizarra. ¿Su destino? Dos comedores sociales de la capital catalana. La ‘burger pendiente’ es una pieza de 100 gramos de ternera aliñada con sal y pimienta. Apta para ancianos y niños, sus consumidores principales. El precio es de 0,85 €. La mitad de lo que cuesta. El resto, lo ponen ellos. Predican con el ejemplo.



Cafés Pendientes www.cafespendientes.es 
Rabasseda Carns Selectes. Madrazo, 97. Barcelona