No alimentes al troll

No alimentes al troll

Estos son los pasos a seguir si te acosan en redes sociales

No, no respondas a sus comentarios ni le sigas la corriente. La mayoría de las mujeres recibimos ciberviolencia a través de Internet, pero esto no va a hacer que nos quedemos calladas porque sabemos cómo debemos actuar.

Mujer preocupada
Mujer preocupada | iStock
María Torre (@arseroticas) | Madrid
| 25/01/2019

Quince años, esa es la edad en la que se estima que las mujeres comenzamos a recibir violencia a través de Internet. Lo podemos llamar ciberviolencia, violencia digital o violencia de género simple y llanamente, porque este tipo de agresión sigue los mismos parámetros de todas las violencias a las que estamos sometidas solo que ha cambiado de formato y tiene un punto más a su favor, el anonimato.

“El Instituto Europeo de la Igualdad de Género recoge que la Violencia de Género en línea es un problema creciente de proporciones mundiales y de consecuencias muy significativas” afirman desde Píkara Magazine.

Internet era ese lugar idílico y maravilloso en el que todas íbamos a poder mostrar nuestra opinión y crear debates sanos. Pero la realidad no es así, las mujeres que nos atrevemos a elevar la voz, a defender nuestros derechos e izar una bandera somos castigadas una vez más.

Noelia Maeso, artista multidisciplinar e investigadora en cultura digital y estudios de género, aclara que “la razón por la que sufrimos ciberacoso, es porque es una forma de acoso indirecto y no presencial, donde el agresor no tiene contacto con la víctima, por lo que difícilmente puede llegar a sentir empatía hacia ella. El anonimato pone al agresor en una posición de poder donde no tiene responsabilidad sobre sus actos y al creer que no va a tener repercusiones siente total libertad. Es por ello, que cada vez que una mujer habla sobre feminismo, sexualidad, política o cualquier otro tema de opinión se ve seriamente atacada por diversos individuos que se aprovechan de esta posición de poder donde el principal objetivo es desacreditar su discurso”.

“Esto se debe a que como sujetos pensantes, las mujeres siempre han estado relegadas a un segundo plano e infravaloradas en sus trabajos y aportaciones. La red sigue siendo un reflejo de la sociedad patriarcal en la que habitamos, donde la violencia de género se manifiesta de formas diferentes pero sigue estando presente”. Y añade: “Cualquier persona que comparta su opinión o cualquier aspecto de su vida de forma online está expuesta a ser juzgada y criticada por la comunidad. El problema se agrava si la que expone es una mujer y todavía más si da su opinión y habla sobre feminismo, ya que estos ataques se enfocan en mayor medida hacia su físico, sexualidad, raza, etc.” puntualiza Maeso.

Ordenador y móvil | iStock

Irantzu Varela, periodista y militante feminista, es una de esas mujeres que está en el punto de mira de los hombres que aprovechan su anonimato para desacreditarla. “La forma más común de violencia contra las mujeres que se da en las redes sociales son las constantes amenazas e insultos a los que se somete a cualquier mujer que exprese opiniones feministas. Es una violencia específica, pues son insultos y amenazas que, fuera del entorno digital se considerarían intolerables o no se darían (y menos en público) o tendrían consecuencias. Pero en las redes sociales quedan impunes. Y a menudo reciben aplausos. El peligro es que se están normalizando y que generan un caldo de cultivo para expresiones de violencia más graves” declara.

Cómo responder al acoso

“Hay un consejo básico: don´t feed the troll (no alimentes al troll). Buscan asustarnos e intimidarnos, pero también buscan casito. Quieren visibilidad, retuits, likes, generar polémica para generar tráfico. Así que lo mejor es reportar y bloquear. Eso, como estrategia individual. Como estrategia colectiva, tenemos que generar redes de autodefensa feminista como las que hemos generado en los demás ámbitos de la vida, para sobrevivir”, aconseja Varela.

Crear comunidad, apoyarnos e incluso denunciar colectivamente es un gran arma para hacer visible la violencia.

¿Puedo denunciar un ciberacoso?

“Probar el ciberacoso puede resultar complicado en algunos casos porque la persona que lo realiza lo hace de forma anónima. Es importante recopilar todo aquello que pueda servir de prueba ante una posible denuncia y demostrar la existencia del acoso”, asesora Maeso.

“Existe el recurso a la denuncia, pero difícilmente se admiten, ni siquiera a trámite. Creo que tenemos que exigir a las instituciones que generen herramientas específicas para defendernos de esta forma de violencia” puntualiza la periodista feminista. Ambas coinciden en que hay una gran impunidad en el sistema judicial a causa de lo legitimada que está la violencia hacia las mujeres en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Las redes sociales obvian este tipo de violencias. Mientras que no se permite el uso de fotografías de pezones o partes del cuerpo femenino, las cuentas con perfiles machistas y violentos son aceptadas y no son susceptibles de ser eliminadas. Ante las quejas y denuncias, ninguna ha tomado medidas para detectar y castigar el acoso a las mujeres dentro de sus aplicaciones.

Pasos a seguir si estás siendo acosada

- Crear una buena barrera de autoprotección a tu privacidad, como usar un nombre o una fotografía ficticia para las redes sociales. No compartir información personal en estos perfiles y usar contraseñas seguras.

- No responder a la provocación, bloquear y denunciar al agresor para evitar cualquier toma de contacto con el mismo.

- No debemos dejar de ser sujetos activos en la red, aunque ello conlleve sufrir ciberacoso. Los agresores buscan desacreditarnos. No debemos permitir que silencien nuestra voz, por lo que buscar redes de apoyo colectivo y autodefensa ciberfeminista puede ser una solución.

- Guardar las pruebas cuando el acoso persista, como capturas de pantalla de mensajes, correos, etc...ya que serán necesarias para presentar una denuncia” nos sugiere la experta en ciberfeminismo.

Ocultar nuestras caras, mordernos la lengua e incluso pensarnos dos veces si participar en los debates son algunas de las consecuencias que, como matiza Varela, afectan a todas las esferas. “La violencia digital es igual de nociva que otras formas de violencia. Nos da miedo, que es una de las formas más atroces de violencia que hay, pero también generan un caldo de cultivo que normaliza que se nos insulte, se nos acose, se nos amenace con violaciones y asesinatos y se ataque a nuestro aspecto y a nuestra sexualidad”.

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