Mejor ir prevenida

Mejor ir prevenida

Diez cosas sobre el amor que te hubiera gustado saber antes de los 30

Cupido es traicionero, amiga. Llega, te flecha y se va. Jamás se toma la molestia de guiarte, comprenderte y disipar tus dudas. Sabemos que es duro y aunque todas llevamos bien aprendido que el amor no es sufrimiento, lo cierto es que muchas hemos sufrido por amor inevitablemente. También hemos metido la pata hasta hacer un estrepitoso ridículo o peor aún, nos hemos saboteado a nosotras mismas hasta el punto de perder nuestra identidad, de fingir aquella mujer que no somos.

Pareja enamorada
Pareja enamorada | iStock

Doctora Glas (@DoctoraGlas) | Madrid | 13/07/2018

Seguramente a más de una de nosotras nos habría gustado que alguien nos dijera esto sin anestesia, quizá nos habríamos ahorrado más de un error o habríamos sabido abordar mejor ciertas situaciones…

Es ley de vida: lo que empieza también puede acabar

Cuando nos pica el bicho del amor a menudo tendemos a crearnos demasiadas expectativas. Aprender a controlarlas, ser realista, no descuidar otros ámbitos de nuestra vida como el ocio, el trabajo, la familia o las amistades es fundamental. El consejo: vive el momento y nunca saltes sin red. Amor y enamoramiento no son sinónimos. Disfruta del subidón, pero entiende también que el amor cambia y que la vida no es un cuento Disney. La convivencia puede convertirse en el mayor enemigo de la pareja. Es necesario no solo hablar por hablar sino pactar, fijar ciertas normas y darse espacio. ¡No sois siameses!

El sexo sí importa

Aunque existan parejas que puedan vivir sin sexo o para las que el sexo apenas tiene importancia, lo cierto es que la mayoría de personas que estamos en pareja queremos desear y ser deseadas. Por supuesto, no nos conformamos con esto: queremos sexo, buen sexo, de ese sexo que hace temblar los muebles. Y allí cuando no funciona la pareja se resiente. Tenemos dos opciones: hacer un apaño en privado (y si no funciona, frustrarnos) o acudir a un profesional (¿sexólogo?). Para muchas parejas, problemas como la eyaculación precoz, la anorgasmia, la disfunción eréctil o la pérdida de deseo se convierten, allí y cuando no se pide ayuda, en la tumba de la relación.

Amor | iStock

Infidelidad

A veces pasa: no eres tú a quien ponen la cornamenta sino tú quien la coloca. Si tu pareja y tú os permitís una canita al aire, sin problema. Sin embargo, si es una relación donde no os permitís tener sexo fuera de la relación quizá ha llegado el momento de armarte de valor y ser sincera.

Puedes enamorarte en el lugar más inesperado

Un viaje, Tinder, tu entorno laboral, en un bar, durante un recital de poesía, entre clase y clase…

Sé tú misma

Es básico, lo sabemos. Pero a ciertas edades no lo tenemos tan claro: fingimos quien nos somos para complacer y agradar a los otros, evitamos expresar aquello que no nos gusta y censuramos aquello que nos gusta, sobre todo en el sexo, por miedo a qué pensará nuestra pareja de nosotras… Lo cierto es que sin poner esas cartas sobre la mesa, construir una relación basada en la sinceridad y la confianza será bastante difícil.

Prepárate: te romperán el corazón

Cuando pase eso necesitarás llorar: sola, con amigas o junto a una botella de vodka. Seguro que es un drama y seguro que te ocurre en más de una ocasión hasta que cumplas los treinta. Los motivos pueden ser diversos: te deja y no te da ninguna explicación, te deja porque no sabe bien si te quiere (si dice esto es que verdaderamente no te quiere), te deja porque no está preparado (una excusa fea, pues en el amor no hace falta entrenarse en ningún gimnasio), te deja porque te ha puesto los cuernos y se ha enamorado de otra, te deja porque ya no te quiere… Todas esas situaciones son duras. Incluso si te deja por otro hombre, también sufrirás. Quizá en el futuro puedas hacer hasta chistes de esto, pero cuando te pasa solo quieres llorar, desaparecer un rato, que te sobe tu gato y que alguien te traiga mucho chocolate.

Nunca alargues una relación si ya no eres feliz

La fuerza de la costumbre, junto con el miedo a no hacer daño, puede jugarnos malas pasadas y aumentar nuestra infelicidad. Si ya no te gusta, si la relación se agotó, si sientes que no eres feliz y que necesitas estar un punto y aparte, díselo. Alargar esa relación que solo te provoca desilusión, frustración y hastío sí que puede acarrear un largo sufrimiento tanto para ti como para la otra persona. Además, si no pones fin a esa relación, ¿cómo podrás dejarte llevar con otras personas? ¿O darte la oportunidad de tener más tiempo para ti?

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