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Año nuevo

Consejos para cumplir tus propósitos para 2020

Llega el nuevo año y con él, como suele ocurrir también después de las vacaciones de verano, el deseo generalizado de “cambiar nuestras vidas a través de metas a alcanzar”.

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Son palabras del coach especializado en inteligencia emocional Óscar Fernández Conde. Según él, en muchas ocasiones no alcanzamos estas metas porque cometemos una serie de errores a la hora de plantearlas, cosa que “Nos acaba generando un estado de ánimo de tristeza, nos baja la autoestima y nos lleva a ponernos en el ‘no puedo’, ‘no valgo’, ‘no soy capaz’”.

Para evitar este desenlace es importante fijarnos metas accesibles, que podamos cumplir, y tratar, en la medida de lo posible, de disfrutar del camino. Así lo resume Fernández Conde: “¿Cómo te comerías un elefante? Pues a trocitos pequeños”. Así pues, si nos encontramos en pleno proceso de fijar las metas que pretendemos alcanzar el próximo año es importante no pensar en el problema, sino en los beneficios que nos va a reportar el cambio que nos disponemos a afrontar. Es decir, “cambiar el recurrente ‘¿qué es lo que hago mal?’ por ‘¿qué es lo que quiero’?

Estos consejos nos ayudarán a no acabar tirando la toalla a finales de enero.

Establecer la meta con claridad y precisión

La meta ha de ser motivante y energizante, y es importante escogerla siempre desde el lado positivo. Frente al “voy a dejar de fumar” o “voy a dejar de comer comida basura”, que implican renuncia, es conveniente optar por “quiero tener buena salud” o “quiero alimentarme mejor”. “Di lo que quieres, no lo que quieres evitar, y una vez lo tengas claro plantéate qué beneficios te traerá”, señala Fernández Conde.

Tu propósito ha de ser desafiante y realista a la vez

Nuestras metas nos acabarán desmotivando tanto si son demasiado fáciles como si son inalcanzables, de manera que es importante pensar bien dónde se halla ese término medio en que vamos a sentirnos cómodas. Fernández Conde lo llama establecer metas “de a poquitos”. “Cuando alcancemos una meta, nos felicitamos y establecemos la siguiente, que ha de ser siempre un poco más alta, un poco más desafiante. Plantearnos correr una maratón en tres meses cuando no somos capaces de correr ni un kilómetro sin ahogarnos, por poner un ejemplo, es inalcanzable”, y por tanto es muy probable que acabemos fracasando.

Perder peso | iStock

Ha de estar bajo tu control

Es, probablemente, uno de los puntos más importantes del listado, pues cuando las metas están en manos de otras personas y dejan de depender de nosotros estamos dejando su éxito o fracaso en manos del azar. Hay muchos ejemplos, desde los más mundanos (“quiero salir a correr, pero quiero ir con mi mujer”) a otros más complejos (“quiero que mi relación de pareja se acabe pero voy a esperar a que se marchite y mi pareja me deje”). Dejar en manos de otros la consecución de nuestros propósitos no es un buen método, de manera que deberíamos tratar de darles la vuelta para revertir la situación. Para Fernández Conde, esto no significa que no podamos ponernos en manos de otros, pero siempre bajo nuestro control: “Si quiero perder 20 kilos tendré que pedir ayuda a un nutricionista que me ayude, siempre bajo su supervisión”.

Fijar una fecha

Las fechas nos ayudan a consolidar los cambios poco a poco, y del mismo modo que establecemos una fecha debemos asegurarnos de fijar métodos que nos permitan valorar si estamos alcanzando nuestro objetivo. “Si queremos perder 10 kilos en 4 meses, por ejemplo, debemos establecer fechas intermedias para asegurarnos de que lo estamos logrando, cosa que nos generará confianza en nosotros mismos y en el camino elegido”.

Revisar los recursos

“Los recursos pueden ser personas, objetos, cualidades personales, etc., es decir, cualquier cosa que pueda apoyarnos para la consecución de la meta”, explica Fernández Conde, ya que “saber que disponemos de estos recursos y estudiar cómo utilizarlos nos hará ganar seguridad”. Es conveniente también plantearnos si podemos disponer de nuevos recursos y cómo gestionarlos.

Establecer los costes

Si bien es cierto que establecer metas para mejorar las cosas que no nos hacen felices es algo positivo, también lo es que no siempre se puede hacer a cualquier precio. “Es importante pensar cómo se van a ver afectadas las personas importantes para nosotros si tomamos determinadas decisiones, y tener claro que es fundamental conservar lo que ya es positivo en nuestro presente”, explica Fernández Conde. El coach pone un ejemplo: “Tal vez quiero sacarme el título de patrona de yate, pero si no vivo en una zona costera eso implicará costes de desplazamiento, no ver a mi familia durante seis fines de semana seguidos, irnos siempre en yate en vacaciones… Tal vez si nos planteamos cómo afecta nuestra decisión a nuestro entorno decidamos que no estamos dispuestos a pagar el precio que supone lograr este objetivo”.

Establecer un plan de acción

“Fragmenta la meta en objetivos pequeños con el fin de lograr los más grandes.

Plantea la meta desafiante, la meta grande y pregúntate qué te detendría para lograrla. Después establece objetivos pequeños y específicos para sobrepasar esos obstáculos”, recomienda Fernández Conde. Es importante, concluye, afrontar ese plan de acción “disfrutando del camino, reconociéndote cada paso que das, cada peldaño que subes y visualizando lo que quieres conseguir desde una sonrisa y un suspiro de emoción”.

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