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¿No tienes leche suficiente para amamantar a tu bebé? Podrías tener hipogalactia

No te preocupes. Muchas madres no son capaces de producir leche suficiente para amamantar a su bebé durante el periodo de lactancia.

¿No tienes leche suficiente para amamantar a tu bebé? Podrías tener hipogalactia

iStock ¿No tienes leche suficiente para amamantar a tu bebé? Podrías tener hipogalactia

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La hipogalactia es la escasa producción de leche materna que sufren algunas mujeres a la hora amamantar y cubrir las necesidades nutricionales del bebé. Sucede más de lo que crees y tiene causas justificadas. La empresa norteamericana Lansinoh, especializada en maternidad y lactancia, nos acerca este problema que sufren muchas madres y nos da algunos consejos a tener en cuenta.

¿Qué es la hipogalactia y cómo sé si la padezco?

Existen dos grados o clases principales de hipogalactia: permanente y transitoria. En el primer caso, la poca producción de leche se debe a un trastorno médico que necesita un tratamiento específico. En el segundo, el más común, es un problema que afecta de manera temporal a la producción de leche materna.

“En la gran mayoría de los casos, la hipogalactia suele ser una afección transitoria y puede revertirse, completa o parcialmente, con la ayuda médica correspondiente”, explica Inma Cima, responsable de marketing de Lansinoh España.

De esta manera, debemos fijarnos en esas alertas que nos indican que algo no está funcionando bien, como puede ser un peso insuficiente del bebé, micciones y deposiciones anormales o estados de ánimo cambiantes.

Sin embargo, para poder confirmar o descartar una hipogalactia, es importante acudir a un médico especialista que realice un diagnóstico completo. “Si el resultado es positivo, se aplicará el tratamiento adecuado para ese caso en particular”.

Lactancia
Lactancia | iStock

¿Cuáles son los factores que provocan la hipogalactia?

Existen diversas causas que pueden dar lugar a la hipogalactia, tanto de manera temporal como permanente. Estos son algunos de ellos:

Alteraciones hormonales: Desajustes hormonales como el síndrome del ovario poliquístico o alteraciones tiroideas que no estén bajo tratamiento, pueden afectar negativamente a la producción de leche materna.

Problemas nutricionales y enfermedades sistemáticas: La desnutrición, la obesidad o las anemias graves pueden causar hipogalactia en algunas mujeres. De ahí la importancia de la alimentación sana y equilibrada durante la lactancia.

Cirugías de pecho: Cuando se realiza un aumento de pecho no suelen presentarse problemas para la lactancia. No obstante, si la incisión para la operación se ha realizado por la areola, puede existir el riesgo de que los conductos galactóforos principales se hayan cortado.

Si la cirugía es de reducción de pecho, las posibilidades de que pueda afectar al amamantamiento del bebé son mayores, pues para llevarla a cabo se suele cortar la unión de la areola con el resto del pecho, imposibilitando la lactancia.

Hipoplasia mamaria: Tiene lugar cuando los pechos no contienen la cantidad necesaria de glándula mamaria. Algo que tiene que ver con la forma tubular de las mamas, la separación y la asimetría, así como por un tamaño desproporcionado de la areola y el pezón, en comparación con el resto del pecho.

Horarios estrictos: Seguir unos horarios excesivamente severos en las tomas puede hacer disminuir la producción de leche materna, puesto que no existe una regulación de la misma. “Cuánta más leche succione el bebé, más cantidad se producirá”, recuerda Cima. “Una manera de regular la producción de leche es el uso del sacaleches para su almacenaje”.

Dificultad del bebé para succionar: La primera toma de leche debe realizarse en la primera hora de vida del bebé. De no ser así, la cantidad de leche producida por la mamá puede variar en un futuro. Estas primeras veces, conviene prestar atención a si el bebé tiene algún problema para succionar, como frenillo sublingual corto o hipotonía. Según la experta de Lansinoh, “en estos casos, los pechos de la madre no llegan a vaciarse del todo, y el cuerpo lo interpreta como que se necesita una menor cantidad de leche, lo que puede traducirse en una disminución de la producción”.

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