La realización de tareas específicas para su edad supone un desarrollo de las capacidades del niño. Una capacidad muy importante es la autonomía. Aprender desde pequeños a realizar tareas por sí mismos se reflejará en etapas posteriores de su vida de forma positiva. Estas tareas deben tomarse como un aprendizaje y nunca como una exigencia, ya que si no la finalidad será la contraria a la que deseamos conseguir.

Puede que nos parezcan muy pequeños para realizar cualquier tarea por sí solos, a los niños de edades comprendidas entre dos y tres años podemos empezar a enseñarles tareas sencillas que tengan que ver con el orden. En el vídeo te explicamos la forma más efectiva de hacerlo con algunos ejemplos.

La complejidad de las ocupaciones va aumentando a medida que los niños crecen. Conforme son mayores, tienen mayor destreza y capacidad para que el grado de dificultad de las tareas que se les enseñan también aumente.

Las edades para la adjudicación de las labores comprenden desde los dos hasta los doce años, edad a la que se considera que entran en la preadolescencia. A partir de los siete años, a las tareas ya aprendidas se les va sumando un mayor grado de responsabilidad. Desde los diez hasta los doce, se les requiere una mayor exigencia y responsabilidad. En el vídeo te explicamos con más detalle qué actividades son las más adecuadas para cada edad.

Enseñar a los niños desde pequeños a valerse por sí mismos es fundamental para que el día de mañana no se conviertan en unos adultos sobreprotegidos e inútiles que no sepan ni freír un huevo.

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