¿Has oído alguna vez lo de “más vale prevenir que curar”?

Pues ya sabes que tratamos hace un tiempo distintas opciones para prevenir picaduras.

Bueno, pues ya ha ocurrido la desgracia. Viene tu hijo: “Mamá, me pica la pierna” ¿Qué opciones tenemos de aliviar la picadura? Lo primero, de sentido común, limpieza con agua y jabón, para evitar infecciones.

Dentro de la sección remedios caseros y naturales tenemos:

1. Hielo. Es un buen anti inflamatorio. El efecto del frío intenso hace que los vasos se constriñan y disminuye la inflamación. No es muy potente, pero puede ser de utilidad.

2. Amoníaco. Se usa desde siempre. La teoría nos dice que su utilidad se debe a que contrarresta el pH ácido de los venenos de diferentes insectos. ¿Es útil? Sí, pero usado inmediatamente. Si el veneno se extiende, esa capacidad de neutralizar el pH será mucho menor. Ojo, tampoco es la panacea. En ocasiones el efecto del amoníaco no es suficiente.

¿Y si lo natural no funciona? ¿Qué podemos hacer?

En los más pequeñines, en los que debemos intentar evitar la medicación, las lociones de calamina pueden ser de utilidad para aliviar el picor y las molestias que ocasionan las picaduras. Si guardas estas lociones en la nevera y combinas el efecto del la calamina con el del frío, mejor que mejor.

Hay ocasiones en los que los síntomas son más intensos. Como su propio nombre indica, las picaduras pican. Si el picor no calma con las medidas anteriores, tenemos la opción de usar un antihistamínico.

¿Cómo funcionan los antihistamínicos?

Estos fármacos bloquean los receptores a los que se une la histamina, la sustancia que segregamos cuando nos pica un mosquito y ocasiona el picor. Es por esto que la histamina no tendrá a dónde unirse y se alivia el picor. Los antihistamínicos están disponibles en cremas, jarabes y pastillas. Si hay picor intenso, lo recomendable es darle a tu hijo un antihistamínico oral. Consulta con vuestro pediatra o farmacéutico, no todos son iguales. Algunos dan sueño y otros no.

¿Qué hay de los antihistamínicos en crema?

Pues aunque se publicitan ampliamente no son recomendables y debemos evitarlos al máximo. ¿Por qué? Los antihistamínicos tópicos pueden provocar fotosensibilización, es decir, puede sensibilizar la piel de los más pequeños al sol. Si, por lo que sea, te los han indicado, evita la exposición al sol y, si esto tampoco pudieses evitarlo, crema solar a tope. El antihistamínico, en muchas ocasiones, es una medicación necesaria. Nos interesa que los niños no se rasquen por un doble motivo: para que no se dejen cicatrices y para que no se infecte la picadura.

Bebé con picadura | iStock

Hay picaduras que hacen que se inflame mucho la piel. En estos casos tendréis que acudir al pediatra para que os indique si es necesario un corticoide en crema. Los corticoides son potentes antiinflamatorios que nos pueden resultar de utilidad en determinadas ocasiones, pero siempre con prescripción. Ojo a las picaduras en labios, orejas y zona de los párpados, son zonas más sensibles en las que las picaduras pueden inflamarse más.

¿Y el mosquito tigre? ¿Por qué es especial?

Hay distintas familias de mosquitos que pueden transmitir enfermedades, pero el más conocido es el mosquito tigre. Este tipo de mosquito provoca unas picaduras, en ocasiones, con más inflamación. ¿El tratamiento? El mismo: limpiar y aliviar el picor o la inflamación en función de la intensidad de los síntomas. Te animamos a que amplíes información como ésta ofrecida por el Gobierno de Aragón.

¿Y si, en lugar del “mosquito de turno”, la picadura es por una avispa o una abeja? ¿Cambia en algo?

En principio actuaremos igual. Lavaremos y pondremos frío local. Las picaduras de avispa suelen doler más que picar. Así que igual, en este caso, mejor que un antihistamínico, podemos necesitar paracetamol o ibuprofeno para aliviar las molestias. Atención a las picaduras de abejas, la abeja puede dejar el aguijón, que habrá que extraer con unas pinzas.

En fin, que lo mejor es prevenir los bichos piquen a nuestros hijos con un buen repelente.