Campamentos dentro o fuera de la ciudad; cine de verano a deshora; chucherías y helados sin control; relajación en los horarios de comida… Sí señor, las vacaciones han sido hechas para descansar y relajarse y hacer lo que no hacemos el resto del año. Pero el caso es que, con los más pequeños, ese relajo dura más tiempo que con los adultos y esa falta total de rutinas hace que les sea más difícil volver a los horarios habituales en septiembre, con la vuelta al cole.

Si a los adultos nos cuesta volver al trabajo después de unas vacaciones, a los niños no va a ser menos. Y, como decimos, como se ha tenido que hacer encaje de bolillos para tenerlos ocupados durante todo el verano (los abuelos, los tíos, el campamento, etc), es lógico que los niños estén totalmente “asalvajados”, ¿quién no lo estaría?

Por eso, de cara a volver a la rutina de la forma más suave posible, ahí van unas recomendaciones.

Las rutinas que antes deben recuperarse son la del descanso y la de los horarios de comidas. Porque en verano es muy divertido no tener horas, pero cuando vuelve a sonar el despertador, ¡es esencial respetar esos tramos! “Con respecto al sueño, si se han acostado mucho más tarde de lo habitual es ir adelantando poco a poco la hora de sueño en la semana antes de tener que volver al cole, de golpe es más complicado”, dice la pediatra Matilde Zornoza . Así, el horario para irse a la cama es lo primero que ha de cambiarse y no ha de hacerse de sopetón. En la semana previa conviene organizar tardes de actividades, que les cansen y volver a repetir las mismas rutinas de antes de vacaciones: baño, pijama, cena, cuento…

Lo mismo sucede con las comidas, hay que volver, poco a poco, a los horarios habituales. Sobre la dieta suele ser habitual que en verano, a los adultos también nos pasa, se consuman productos que habitualmente no se toman: “Si son mayores se puede negociar con ellos. Por ejemplo, si se han pasado todo el verano comiendo helados a diario, se acuerda con ellos una semana tomar 3-4 días, la semana siguiente 2 por semana, la semana siguiente 1 y luego ya nada. O similar, depende de cada familia y cada niño”, explica la pediatra.

Niña que grita | iStock

Conviene anticipar todos estos cambios con los niños, aunque sean pequeños. Decirles que pronto se volverá al cole y que tenemos que volver a los horarios de antes. Hazles partícipes de esos cambios, que no les pille de sorpresa.

Y por supuesto, habla con entusiasmo de esa vuelta al cole: sé positiva y optimista, cuéntale las cosas divertidas que habrá en septiembre. Que si cole nuevo, amigos nuevos, las extra escolares que le gustan, etc. Como seguramente estrenará material, intenta implicarle en la elección del mismo (siempre dentro de unos límites), que te ayude, si ya tiene edad, en el forrado de libros, marcar los mismos, etc.

Sobre todo, mímale mucho. Los cambios nos cuestan a todos, también a ellos.