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SALUD Y CRIANZA

Niños y alergias alimentarias, ¿qué debes saber?

Cada vez las alergias alimentarias son más frecuentes. ¿Con qué alimentos debemos llevar más cuidado? ¿Cómo actuar? Te damos todas las claves.

Prueba de alergias

iStock Prueba de alergias

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¿Qué quiere decir que un niño sea alérgico a un alimento?

Una alergia ocurre cuando el cuerpo reacciona contra proteínas que se encuentran en ese alimento. La reacción puede ser de leve a más severa. Lo normal es que la reacción ocurra al poco rato de que se ingiere el alimento, aunque existen las reacciones retardadas.

Una duda que surge de vez en cuando es si tiene sentido retrasar la introducción de alimentos más alergénicos como huevo, pescado o marisco. La respuesta es no, desde los seis meses se pueden ir introduciendo poco a poco, dejando una semana o diez días con otros alimentos. Debes saber que diferentes estudios corroboran que retrasarlo no previene que tu hijo desarrolle alergia. Los frutos secos también se pueden meter desde los seis meses, pero siempre en crema o pulverizados, por el riesgo de atragantamiento. Otro de los alimentos alergénicos por excelencia es la leche de vaca que no se debe meter como tal hasta pasado el año por inmadurez digestiva, aunque si tu hijo no ha tomado pecho y está con leche de fórmula, ten en cuenta que las fórmulas son adaptadas de la leche de vaca.

Los síntomas de una alergia alimentaria son múltiples y a distintos niveles:

1. Problemas en la piel: Como la urticaria (manchas rojizas en la piel como habas que suelen picar bastante) o inflamación de los párpados o los labios. La relación de la dermatitis atópica con la alergia a alimentos es mucho más infrecuente.

2. Problemas de respiración: Sibilancias, como ocurre en el asma, o edema de laringe, que es una parte de la garganta. En ambos casos notaría dificultad para respirar en tu hijo.

3. Síntomas gastrointestinales: Náuseas, vómitos o diarrea.

4. Síntomas circulatorios: Palidez, mareo, bajada de tensión o pérdida de conocimiento.

Problemas con lácteos | iStock

Cuando hay una alergia severa con afectación de varios aparatos se conoce como anafilaxia y requiere atención médica inmediata. De hecho, si tu hijo ya ha tenido episodios previos, lo normal es que tengas en casa un autoinyector de adrenalina.

Ten en cuenta que hay cosas que no son alergia alimentaria, como:

1. Intoxicación alimentaria: Comida en mal estado, contaminada por bacterias o no debidamente cocinada puede causar diarrea o vómitos, pero no es alergia.

2. Irritación de la piel, sobre todo en la zona de alrededor de los labios, como ocurre con el ácido de la naranja o el tomate. Tampoco es una alergia.

3. La intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche, tampoco es una alergia. El niño, habitualmente de manera transitoria tras una diarrea, puede no tolerar ese azúcar de la leche y que le provoque dolor abdominal o diarrea.

Por suerte, la alergia alimentaria en niños se suelen superar a lo largo de la infancia. Se estima que un 80-90 % de los casos se resuelven antes de que el niño cumple 5 años. Por desgracia, algunas alergias son más persistentes, como las de los frutos secos y el marisco.

Ante una reacción alérgica, si ya le ha pasado anteriormente, tendrás medicación en casa para darle: antihistamínico para el picor o corticoide por si se produce inflamación. En caso de episodios anteriores de anafilaxia, te habrán prescrito adrenalina. No dudes si la tienes que aplicar. Si fuese el primer episodio, a no ser que sea algo muy leve, lo habitual es que necesites consultar en tu centro de salud o en el servicio de urgencias más cercano.

¿Qué hacer si tu hijo ha tenido una reacción sospechosa de alergia alimentaria?

Obviamente, consulta con tu pediatra. Será quien te derive al alergólogo infantil para que compruebe si se ha tratado de una alergia o no y si hay otras asociadas. En principio, cualquier alimento que tolerase previamente puede seguir tomándolo hasta nueva orden. No así los alimentos sospechosos. Hasta que lo valoren tampoco es el momento adecuado para probar nuevos alimentos. En alguna otra entrada hemos tratado que hay reacciones cruzadas y no es el primer niño alérgico a la leche en el que los padres prueban a darle bebida de soja y se llevan también un susto. Ante cualquier duda, consulta, en estos casos más vale pecar de precavida.

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