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Manualidades

Juegos infantiles que pueden acabar en un desastre absoluto

Son vacaciones escolares y hay que agudizar el ingenio para proponer actividades molonas a los más pequeños: ojo porque algunas pueden acabar en desastre épico.

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Llega la tarde, ya han comido, no hay forma de que duerman la siesta, afuera hace un frío del demonio o diluvia. Ya está bien de tanta pantalla, sean tablets, móviles o televisor, es hora de ponerse a jugar y se te ocurre una tarde de manualidades. Es verdad que las hay sencillísimas y baratísimas y que te pueden hacer pasar un rato excelente con los más pequeños: desde preparar té de Navidad (es decir, hacer la mezcla de especias y tés vosotros mismos), a hacer galletas de mantequilla. Y luego hay mil juegos con los que desarrollar su imaginación: la maravillosa plastilina, las pinturas, las tizas, las acuarelas… Pero ojo, puede que alguno de estos juegos terminen siendo un infierno y que acabes con la casa convertida en un taller a poco que no les prestes atención todo el rato.

Ahí van unos ejemplos:

- Plastilina: la hay de mil texturas (más blanditas para los más pequeños) y colores, amén de todo tipo de útiles para trabajar con ella. Pequeñas paletas, moldes de todo tipo de formas, máquinas para hacer pasteles, churros, etc… Pero ojo: si les dejas los botes de plastilina a su antojo, aparte de que terminarán mezclados todos los colores (este es el menor de tus males), seguramente acabes con plastilina en sus cabelleras, en el sofá del salón, el pelo del gato y por supuesto, por todo el parquet (y te tocará frotar para quitarla).

- Arena mágica: también la hay de diferentes colores y presentaciones. En realidad es un invento maravilloso porque les permite crear formas (sin necesidad de salir al arenero del parque cosa que en invierno es garantía de un resfriado) y de forma muy fácil porque su composición hace que sea muy sencillo. Pero hay un pero… acabarás con arena por toda la casa. Tal y como si tuvieras un minino que sale de su gatera habrá arena por doquier.

- Acuarelas: otro juego divertidísimo que además potencia su creatividad e imaginación. Es la mar de sencillo, bastan unos pinceles, una superficie en la que dibujar, las acuarelas y un vaso de agua. ¿Problemas? Si son muy pequeños lo de menos es que mezclen los colores de las acuarelas (que pasará y acabarán convertidos en una pasta oscura que inspira terror): ten cuidado que no te pinten los muebles del salón (te consolará saber que sale fácilmente) o peor, que se beban el agua en la que limpian los pinceles (damos fe de que esto puede ocurrir a poco que les quites ojo de encima). Consejo: ponles una protección por encima de la ropa para evitar males mayores.

Niña jugando con plastilina | iStock

- Brillantina: muy adecuadas a esta época del año. ¿Cómo no va a ser apetecible decorar unas tarjetas postales con brillantina? ¿o incluso hacer unos adornos para colgarlos en el árbol de Navidad? Ojo, porque la brillantina la carga el Diablo. Por mucho que pongas cuidado y aunque tú estés jugando con ellos, tus manos y lo peor, tus ropas terminarán impregnadas de brillantina. Te dará igual sacudir a mano, no se irá salvo que laves la prenda, pero bueno, siempre puedes salir con esos leggins que ahora brillan… queda muy festivo.

- Cualquier otra manualidad que conlleve pegamento: cuidado con el pegamento, está muy bien dejárselo si ya empiezan a ser autónomos pero deberás estar presente si no quieres las cortinas pegadas o el bote de pegamento en la espalda del perro (o en la cabeza del vecino).

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