Cada edad tiene sus “truquillos”, pero siempre es bueno seguir unas recomendaciones de higiene de sueño. Aquí te proponemos nuestras 10:

1. Dale al sueño la importancia que tiene desde el primer día. Intenta que los horarios de dormirse y despertarse sean similares todos los días, incluyendo los fines de semana. Respeta las siestas hasta que las necesite (algunos niños es hasta los 4-5 años). Intenta amoldarte a sus necesidades. No por estar más cansado quiere decir que vaya a dormir mejor por la noche. En ocasiones el cansancio excesivo se asocia a terrores nocturnos.

2. Establece rutinas antes de dormir que le resulten relajantes. Tanto si es bebé, como si es un niño mayor, incluso a los adultos nos vienen bien antes de dormir. ¿Le relaja el baño por la noche o se activa? Si ves que el baño le resulta relajante, siempre es una buena opción. Si no, déjalo por la mañana. En niños mayores, obviamente, esto incluye no hacer ejercicio físico antes de ir a dormir.

3. Crea un ambiente tranquilo antes de ir a dormir. Baja la luz y disminuye los estímulos sonoros. La temperatura de la habitación debe ser agradable.

4. Apaga las pantallas. Aunque pienses que los dibujos que le estás poniendo a tu hijo antes de irse a dormir son muy relajantes no es así. No es necesario que sean dibujos o imágenes violentas para estimularle, sólo con el estímulo luminoso y sonoro que supone, ya es suficiente para activarlo. Cámbialo por un buen cuento. Será mucho más relajante, fomentará la lectura y será un buen rato los dos juntos.

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5. En los niños mayores evita las bebidas estimulantes, como las bebidas de cola o con cafeína.

6. En los niños más pequeñitos, ¿colecho sí? ¿colecho no? No podemos meternos en la forma que tienes de criar a tu hijo. Hay familias casi tantas como colores. Tú decides. Nosotras sólo podemos recomendarlo que, si decides colechar, lo hagas de manera segura:

a. Nada de alcohol, drogas ni medicamentos que puedan aumentar tu somnolencia.

b. Deja de fumar.

c. No es seguro que durmáis con nada ni nadie más en la cama que vosotros y el bebé.

d. Evita elementos en la cama que puedan suponer un riesgo de asfixia para el bebé.

e. El colchón debe ser firme. No lo sobreabrigues.

f. Evita sitios donde el bebé pueda quedar atascado o caerse de la cama. No lo dejes desatendido nunca en la cama.

g. Nada de colechar en sofás o sitios que no sean seguros.

h. No coleches si tienes alguna enfermedad o cansancio excesivo, que puede hacer que te cueste despertarte si el bebé lo necesita.

i. Una opción son las cunas de colecho, que se pueden poner al lado de vuestra cama.

7. ¿Peluches y otros elementos de apego sí o no? No, al menos en los primeros 6 meses de vida, para prevenir la muerte súbita del lactante. La cuna debe ser un lugar seguro sin ningún elemento más que el colchón y las sábanas. A partir de ahí, lo que tú veas que le vaya a ir mejor a tu hijo. Tú eres quien mejor lo conoce.

8. No pongas a los bebés a dormir con un biberón. No es una buena rutina y favorece la aparición de caries dental. Después de la última ingesta, siempre un buen cepillado. Ya sabes que hasta los 8-10 años es bueno vuestra supervisión y un repaso.

9. Si el niño se despierta por la noche, una o mil veces, acude a su habitación con mucha paciencia. Métodos como el de dejar llorar a los niños no nos parecen los más adecuados. Muéstrate serena y trasmítele que es hora de dormir. Nada de enfados ni amenazas, por muy cansada que estés, sólo servirá para asustar a tu hijo.

¡Felices sueños!