En los niños, los golpes son tremendamente frecuentes. Cuanto más pequeños más golpes van a la cabeza. ¿Y si además de ir a la cabeza el golpe fuese directo a un diente? ¿Debemos preocuparnos?

Pues depende, es importante controlar un diente tras un traumatismo, ya que puede doler, ser la puerta de entrada para una infección u ocasionar problemas de oclusión. No pienses que los dientes de leche “son menos” porque se vayan a caer, también tienen su importancia.

Veamos casos particulares. ¿Qué hacemos si del golpe, el diente se queda metido para dentro de la encía? Esto se llama técnicamente concusión o inclusión dental. Independientemente que sea un diente de leche o uno definitivo, te recomendamos que pidas cita con vuestro odontopediatra (el odontólogo de los niños). Si puede ser en las primeras 24 horas mejor que mejor. Él ya os indicará si hay que hacer algo y el seguimiento que necesita tu hijo.

¿Y si el diente se rompe en un trocito? Igual que cualquier otro hueso, eso se conoce como fractura dental. Hay distintas partes por donde puede romperse un diente. Sea por donde sea, toca visita al odontopediatra que os indique qué tratamiento necesita. ¿Cuánto de urgente es la visita? Pues dependerá de por dónde se haya roto el diente, pero cuanto antes mejor.

¿Y si no se ha roto el diente, sino que se ha luxado? ¿Qué es una luxación dental? Pues es lo que ocurre cuando tras un golpe el diente se queda unido a la encía, pero se mueve de su fijación habitual. Nuevo motivo de visita lo antes posible al odontopediatra. Igual que cualquier otra luxación del cuerpo, habrá que reducirla e inmovilizarla.

Diente | iStock

Por último, ¿y se el diente sale literalmente volando? El arrancamiento o avulsión es relativamente frecuente y aquí los padres jugamos un papel fundamental. ¿Por qué?

Si el diente arrancado es un diente de leche no hay que salir corriendo. Buscáis una cajita chula, escribís una notita y esa noche lo metéis bajo la almohada a esperar que el Ratoncito Pérez o el Hada de los Dientes se lo lleve.

La cosa cambia si el diente avulsionado es definitivo. Ahí hay que correr. Lo ideal es no salir pitando para urgencias, sino buscarlo y reimplantarlo nosotros mismos, ya que las posibilidades de éxito son mayores si el diente se recoloca en los primeros 5-15 minutos. Te explicamos cómo debes hacerlo. Primero, pon un poquito de hielo en la encía para calmar el dolor y darte tiempo para buscar el diente y hacerte con todo lo necesario. Coge el diente por la corona (la parte visible del diente). Lávalo unos segundos con agua y lo intentas meter en su hueco, en la orientación correcta, apretando un poco. ¿Lo conseguiste? Pues aprieta un poco de tiempo con una gasa y ya pides cita en el odontopediatra tranquilamente. Es muy sencillo. Sin embargo, si no te atreves, mete el diente en un cacharrito con leche (otras opciones no tan buenas son suero fisiológico o la propia saliva) y corriendo al centro de salud o a urgencias que un profesional sanitario se lo coloque. Cada minuto es fundamental. Ya sabes, cuanto antes más posibilidades de éxito.

Otra duda que se te puede plantear es: “Hace meses que mi hijo se dio un golpe en un diente y ahora se le está oscureciendo. ¿Es importante? ¿Tengo que ir a algún sitio?” Pues también damos respuesta a esta cuestión. Siempre es conveniente que los dientes de nuestros hijos los revisen odontopediatras formados. Más, tras un golpe Y ya ni te contamos si tras el golpe ha aparecido una zona oscurecida. Esto puede significar que se haya afectado la pulpa o el nervio dental debido al traumatismo. Es por esto que siempre es conveniente una nueva valoración.

Recuerda, los dientes son para toda la vida y hay que cuidarlos mucho.