Cuidado con el lenguaje

Cuidado con el lenguaje

9 frases que siguen oyendo las niñas y niños y que son profundamente sexistas

Recuerdo de mi madre dos frases: “la mujer, en casa y el hombre libre” y “no corras por las calles, que pareces macho sin minga”, que me soltaba cuando yo, siendo enana, iba corriendo en tropel con el resto de niños por las calles del pueblo donde veraneábamos.

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Detrás de estas frases profundamente machistas había, evidentemente, una educación terriblemente injusta en cuanto al género femenino que es la que mi pobre madre recibió y, como no quedaba otra, transmitió a sus hijas.

Pero más allá de esas frases, siguen persistiendo hoy enunciados sexistas que repetimos a niños y niñas que son muy injustos. Aquí van unos cuantos:

- “Esas cosas son de niños: no seas marimacho”. En cuanto una niña muestra intereses por algo que se supone, no debe ir asociado a su género (como por ejemplo, si quiere jugar con coches), cae la frase. Lo mismo si es el niño el que quiere tener un cochecito de bebé o jugar con muñecas. En este caso incluso habrá algún argumento todavía más peyorativo, rayando la homofobia (cuando no homófobo directamente): “si le compráis la cocinita le vais a amariconar”. ¿Te resulta familiar esta aberración?

- “Las niñas llevan el pelo largo (o pendientes)”: claro, porque hay que responder a un canon de belleza establecido, ¿verdad? Tipo la niña Barbie, por ejemplo. Lo que nos lleva al punto siguiente…

- “No llores, con lo guapa que eres”: y seguimos con los estereotipos de belleza que además, no son reales, al igual que no lo son las tallas cuando crecemos, de adultas. Hay que educar en la diversidad de físicos.

- “Las muñecas son de niñas, los coches, de niños”: o el fútbol es para ellos y para las niñas, el ballet. Por supuesto, y de mayores, ellos son ingenieros y ellas, profesoras.

- “A las niñas no se les pega”: ¿por qué? ¿a los niños sí se les pega? Deberíamos decir “no se pega” sin más.

- “Las niñas son débiles/frágiles”: los niños son fuertes. De este estilo hay muchísimas, como la de decir que los niños son más cariñosos y las niñas unas retorcidas (esto lo oímos también de mayores). O que ellos son unos brutos y muy movidos y cuando lo es una niña, llama la atención a todo el mundo. En realidad es asignarles etiquetas, de por sí, y cuando no responden a ellas nos choca.

- “No te pongas eso, que no es muy femenino”: esta frase también nos remite a puntos anteriores relacionados con lo que la sociedad considera que debe ser femenino y masculino. Otro error de manual.

- “No juegas mal para ser niña”: claro, porque ya se sabe que las mujeres hemos venido a este mundo a hacer ganchillo y a quitar cacas, mientras ellos pueden jugar al balón y cazar bisontes. Otra frase tremendamente machista que da a entender a los niños que hay juegos para ellos y otros, para ellas. En función de su género.

- “Pegas como una niña”/ “Nenaza”: de nuevo una frase que enfatiza la debilidad de las niñas frente a la supremacía física de los chicos.

Podríamos seguir con muchas más frases que “regalamos” a los pequeños y que desde luego, no les educa en igualdad de géneros ni en diversidad ni en nada positivo. Así que hilemos fino e intentemos corregir el lenguaje.

Lucía Martín (@Luciamartin) | Madrid | 16/11/2018

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