Hace un año tuvimos la triste noticia del fallecimiento de un niño de 4 años asfixiado al tragarse un globo cuando jugaba con sus hermanos. Por desgracia, noticias como ésta no son tan infrecuentes como puedes pensar. Piensa que casi el 30% de las muertes por aspiración de cuerpo extraño no debido a un alimento son debidos a aspiración de globos. Tanto es así, que la Asociación Española de Pediatría ha publicado un documento titulado “Principales accidentes por edades”, en el que se advierte de su peligro desde los 6 meses, tanto de los globos como sus trozos.

¿Por qué son tan peligrosos los globos?

Recuerda que la aspiración de cuerpo extraño es una causa no infrecuente de accidente en niños. Parece que siempre nos acordamos de los alimentos y, sobre todo, de los frutos secos, pero no es lo único con lo que tenemos que tener precaución. ¿Qué pasa en el caso de los globos? Los globos son peligrosos tanto si están inflados como si no. No se lo dejes a tu hijo ni siquiera cuando esté deshinchado. ¿Por qué mecanismos se produce esta obstrucción?

1. Si el niño intenta hinchar un globo, al tomar aire profundamente, puede desplazar el globo hacia dentro y que éste quede alojado en la garganta.

2. ¿Cuántos niños has visto masticando un globo deshinchado? Si uno de estos trocitos se suelta, también puede quedar adherido en las vías respiratorias.

3. Imagina el susto que puede llevarse tu hijo si está hinchando un globo y éste estalla. Puede aspirarlo y que, al igual que en casos anteriores, llegue a la garganta.

Cumpleaños infantil | iStock

Tras cualquiera de estos mecanismos, el resultado final es que un globo entero o restos del mismo puedan quedar adheridos en las vías respiratorias (piensa en el material tan pegajoso que es el látex del que están hechos). Una vez que se pegan a la vía aérea, pueden provocar la obstrucción de la misma, con el consiguiente riesgo de asfixia del niño.

¿Recuerdas qué hacer en caso de atragantamiento?

Tenemos tres opciones distintas:

1. Si el niño tose, anímale a que siga tosiendo. No intentaremos sacar nada de la boca si no lo vemos muy, muy claramente. Si lo ves claro, puedes intentar sacarlo con el dedo a modo de gancho.

2. Si, en cambio, la tos, aunque exista no es eficaz (no es fuerte, el niño tiene dificultad respiratoria o comienza a tener un color azulado en la piel) deberemos actuar de manera diferente. Daremos 5 golpes secos en la espalda y volveremos a mirar en la boca si vemos claramente el objeto. Si es que sí claramente, intentaremos sacar. En caso contrario, procedemos a las compresiones: en menores de un año las haremos en el tórax y en los mayores las haremos abdominales (lo que se conoce como maniobra de Heimlich). Recuerda, en los menores de un año nunca hacemos las compresiones en el abdomen.

3. La peor de las opciones es que te encuentres al niño inconsciente. Ahí lo primero que tenemos que hacer es llamar al teléfono de emergencias y comenzar las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

¿Podemos prevenir?

Por supuesto, como siempre. La mejor prevención es evitar la ocasión. No lo olvides. No pienses que si tu hijo ya no es un bebé el riesgo es cero, no, los niños mayores también pueden sufrir un accidente con estos pequeños objetos que percibimos como inofensivos. ¿Debemos de prohibir los globos en las fiestas infantiles? Tranquila. ¡No! Lo que debemos es evitar dejarlos al alcance de ellos y que sean sus objetos de juego. Y, por supuesto, nunca solos.

Sin alarmismo, pero esperamos haberte abierto los ojos y que en la próxima fiesta seas mucho más precavida.