Si no comemos o cenamos cada día lo mismo, tampoco deberíamos ser repetitivos con la que es, para muchos, la comida más importante del día. Hay que tener en cuenta que si bien hay quien se levanta con un hambre canina y desayuna como un león, no pasa nada si nuestros hijos tienen poco apetito por la mañana y apenas comen nada hasta media mañana. Lo que sí importa es que lo que ingieran, aunque la cantidad no sea excesiva, sea variado y sano, cosa que será más fácil que nunca gracias a estas ideas:

Bocadillos sui generis

Conviene erradicar por completo los bocadillos de embutido y sustituirlos por queso, jamón serrano y, muy puntualmente, jamón de York. Los embutidos como chorizo, salami o salchichón son ultraprocesados que conviene erradicar de la dieta, de manera que ha llegado la hora de innovar en los sándwiches de los más pequeños: hummus (¿qué tal si lo preparas también de remolacha?), guacamole, cremas de frutos secos (el resultado de mezclar leche con frutos secos triturados hasta lograr una textura cremosa), atún, sardinas, salmón o trucha ahumados o pechuga de pollo a la plancha son algunas opciones para innovar en los bocatas y huir del típico (y nada sano) embutido.

Tortilla

Podemos acompañarla de pan, a modo de bocadillo, o que se la lleven entera en un tupper. La tortilla es un dechado de proteínas de alto valor biológico, que permite ser tuneada de las más diversas maneras para que los peques nunca se aburran. Procura añadirle siempre algo de verde: calabacín, espinacas, espárragos trigueros… O, si lo deseas, atún o queso. Es un tentempié fácil de comer, que puede cogerse con las manos, saludable y nutritivo.

Barritas de cereales caseras

Una buena actividad para hacer con los peques en casa es la repostería, pues animará una tarde aburrida y encima nos solucionará el desayuno. Las barritas de cereales, a las que se puede añadir semillas o frutos secos, son buenas opciones, aunque también podemos elaborar magdalenas, palmeras o un simple bizcocho de yogur. Hay que tener en cuenta que no conviene abusar de este tipo de alimentos, ya que pese a ser caseros y, por tanto, mucho más saludables que los industriales, suelen contener azúcar. Bastará un día a la semana para disfrutar de los placeres de la repostería casera. ¿Qué tal establecer un día fijo? El viernes, por ejemplo.

Batidos

Para empezar el día con otra cosa que no sean cereales con leche, una gran idea son los batidos. Las combinaciones son incontables. Podemos utilizar una base de yogur natural sin azúcar y mezclarlo con plátano, fresas, aguacate, melocotón, coco, mango... Puedes acabar con un topping de frutos secos rallados. También puedes sustituir el yogur por leche o por bebidas vegetales (soja, avena, arroz, nuez…). Si optas por estas últimas, debes tener en cuenta que no contienen calcio a no ser que vengan enriquecidas, de manera que tendrás que proporcionar a tu hijo este mineral a través de otros alimentos. Una tarrina de queso fresco, por ejemplo, acompañada de un toque de miel, es una posibilidad.

Desayuno | iStock

Porridge

Las clásicas gachas, el desayuno inglés por excelencia, se ha puesto de moda en por sus indudables propiedades saciantes y nutritivas. Esta papilla elaborada generalmente con copos de avena y agua o leche permite numerosas variantes: podemos añadir frutos rojos, combinarla con semillas y otros cereales o darle un toque de color y sabor mediante una cucharada de cacao puro.

Hortalizas

No te resistas a ponerle un tupper con una zanahoria o unas rodajas de pepino, o incluso unos tomates cherry, si ya tiene edad suficiente para masticarlos. Puedes acompañar estas hortalizas con un pedazo de queso curado y unas pasas o un puñado de fruta desecada (cuidado con los frutos secos, pues los niños pequeños pueden atragantarse).

Crêpes, pancakes o tortitas

Siempre que sean caseras y no abuses de ellas son una buena opción para tomar con diferentes rellenos, en el caso de las crêpes, o solas, si optas por tortitas o pancakes. Acompáñalos de una pieza de fruta y ya tendrás un desayuno consistente, saludable y muy sencillo de preparar. Intenta echarles poco azúcar e innovar con harinas alternativas al trigo. ¿Has probado con la harina de garbanzos? Es una delicia. ¿Otra idea? Si tienes a mano una gofrera prepara un gofre con harina de garbanzos y verás cómo les fascina.

Hamburguesas vegetales

Una sencilla hamburguesa casera de tofu, legumbres, verduras o cereales es ideal para meter entre dos panes y llevar a la escuela acompañada de un chorro de aceite de oliva virgen extra. Es fácil de transportar y de comer.

Lo que hay que evitar…

Hablamos de lo que hay que hacer a la hora de desayunar, pero es importante tener también en cuenta lo que conviene no hacer. Por supuesto, hay que evitar cualquier ultraprocesado, desde galletas y cereales a bollería industrial, así como embutidos y snacks como barritas, además de cualquier tipo de refresco o zumo industrial. Con respecto a los zumos de fruta caseros, si bien no es necesario eliminarlos por completo, es conveniente reducir su ingesta –digamos adiós, pues, al clásico zumo de naranja que muchos niños toman nada más levantarse–. Siempre es mejor tomar la fruta entera para aprovechar su fibra y evitar los picos de azúcar.