Aceptemos otras posiciones

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Cuatro razones por las que no quieres dar el pecho a tu hijo

Este artículo reivindica otras formas de pensar y de actuar, tan lícitas como las de las mujeres pro lactancia materna. Pone el acento en la problemática a la que se enfrentan muchas madres: no, la lactancia no es maravillosa para todas, también surgen problemas y hay que reconocerlos.

Bebé con biberón
Bebé con biberón | iStock

Lucía Martín (@Luciamartin) | Madrid | 03/08/2018

María López, que tuvo a su hija el año pasado, lo tuvo claro desde el primer momento: no daría el pecho. “No por ninguna razón en especial, es que no me daba la gana, no me apetecía. No me veía cómoda con la teta fuera, no lo sentía. Así que ya en el hospital lo dije muy claro, me dieron una pastilla y ya está. Lo peor vino después, cada matrona me preguntaba que por qué no quería dar el pecho, tenía que andar dando explicaciones. Los comentarios de la gente en redes sociales: que si no era una verdadera madre, porque lo mío fue cesárea y no parto vaginal, y porque no había dado el pecho. No está bien visto, ejercen mucha presión si no quieres amamantar. Estaría bien que las mujeres pro teta, porque son las que más te critican después, aceptaran a las pro biberón”, nos comenta por teléfono.

María tenía que incorporarse pronto a su trabajo en un hospital, y no dar el pecho le permitió dormir el primer mes de un tirón y recuperarse pronto, era su pareja quien asumía dar el biberón por la noche: “Tampoco me parecía que fuese yo la que tuviese que asumir la alimentación en los primeros meses, es una responsabilidad de dos”, añade.

Al igual que a María la frieron a críticas, a nosotros nos sucedió lo mismo con nuestro anterior artículo sobre este tema. Desde la primera línea del mismo reconocíamos que la leche materna era lo más adecuado para el bebé (no estamos llevando a nadie a engaño), pero esbozábamos una serie de problemas que tienen lugar durante la lactancia materna y sobre los que nadie te informa. Y no solo no se te informa, sino que si tienen lugar y pides ayuda, esa ayuda va a ir enfocada sobre todo a que sigas dando el pecho, a que insistas en ello.

Pero, ¿y si no quieres? ¿y si lo estás pasando realmente mal, y no hablamos solo de sufrimiento psicológico sino físico? ¿no debe ser acaso la lactancia algo maravilloso, que vivas con plenitud y alegría en lugar de sufrimiento? ¿ayuda, cuando estás recién parida y más sensible, que te martiricen los talibanes de la lactancia (o integristas pro-teta)?

Biberón | iStock

Se nos ocurren muchas razones por las que no quieres dar el pecho, pero ahí van unas cuantas:

- Consideras, al igual que lo hizo María, que es una tarea, la de alimentar al pequeño, que corresponde a los dos, con lo cual, lo más práctico es el biberón, máxime si quieres recuperarte del parto porque tengas que incorporarte al trabajo. “En mi grupo de lactancia las mujeres consideraban que la tarea del padre era acompañar mientras tú amamantabas, el padre era un puto cero a la izquierda”, dice Laura, madre de un adolescente. “Había mucho extremista, la cosa llegaba tan lejos que incluso alguna madre confesaba que ya no tenía sexo con su pareja porque el placer lo sentía a través del pezón con su bebé”, añade.

- Porque te da la real gana. Sí, amigas, han leído bien: eres muy libre de querer dar el pecho pero también lo eres de no querer darlo. Y no tiene por qué haber impedimentos físicos como excusa. Simplemente, no quieres. ¿Eres por eso una peor madre? No. ¿Quiere eso decir que no quieres a tu hijo? No. Pero te aseguramos que esos comentarios los oirás en más de una boca. Reivindicamos, como mujeres libres que somos, el poder tomar esa decisión libremente, sin presiones y sin tener que recibir por ello juicios de valor.

- Porque consideras que la lactancia debe ser un gozo y no un sacrificio y tú lo estás pasando francamente mal. Sea por razones físicas o psicológicas. A ver, ¿dónde está escrito que ser madre signifique sufrir y pasarlo mal? ¿De verdad debemos ser madres abnegadas que tragamos con todo? ¿En serio? No, el niño se criará igual de bien con biberón y tú no tienes por qué vivir este periodo como un calvario.

- Porque es tu derecho: de igual modo que lo es querer amamantar, es tu derecho también no querer dar el pecho. Y eso no te hace ni menos madre, ni peor mujer, ni absolutamente nada. Y no permitas, si decides dar el biberón a tu bebé, que nadie te juzgue ni te cuelgue una etiqueta por ello. Es tu hijo, son tus tetas. Tú decides.

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