Lo de ejercer de progenitor es una tarea ardua. Como una maratón, o mejor, como una Spartan Race, con pruebas por el camino, totalmente inesperadas algunas. O sea, que va a doler y no sabes si las pruebas acabarán nunca. Pero oye, por supuesto que merece la pena, lo que pasa que a menudo, y sin darnos cuenta, vamos haciendo cosas mal. Cosas pequeñitas de todos los días, porque en lo de ser madre o padre toca aprender pero sobre todo, desaprender muchas cosas.

Lo primero que debes hacer para fomentar la autoestima en tus hijos es que tú tengas esa tarea hecha. Puede parecer una perogrullada, pero no lo es: difícilmente vas a reforzar su autoestima si la tuya no tiene buenos mimbres, ¿verdad? “No hay nada más importante en la crianza y la educación que el modelaje. Lo que vean y escuchen en casa es lo que les va a servir de referente. Ojo con los mensajes de juicio con uno mismo o con los demás”, comenta Beatriz Pérez, de Va de Cuentos.

Otra tarea importante que nos toca, y ya lo decíamos más arriba, es desaprender: hay que dejar de pensar que los adultos tenemos la verdad absoluta, debemos escuchar a los niños y dar importancia a sus mensajes. “No hay que minimizar las emociones de los niños y niñas ni pensar que lo que les pasa son “cosas de críos”. “Si un niño tiene miedo al irse a dormir porque hay un monstruo debajo de la cama, el miedo que está sintiendo es real, porque de verdad cree que hay un monstruo debajo de la cama. Debemos tomarlo en serio y acompañarlos”, reflexiona Pérez.

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Además, debemos respetar sus ritmos y lo que están haciendo: es decir, si estamos en el parque y nos tenemos que ir, lo que no debes hacer, por ejemplo, es cogerle y ponerle en su sillita porque os vais. Así lo único que conseguirás es una buena pataleta. Es mejor ir avisándole un poco antes: “Nos tenemos que ir”; “Diez minutos más y nos vamos”. Prueba y verás que la salida del parque es más sencilla. “Esto forma parte del respeto al cuerpo de los niños, no nos los llevamos y los ponemos en otra parte sin más. Y en este aspecto, también está lo de “dale un beso a fulanita”. Si el niño no quiere, no hay que obligarle ni tan siquiera pedírselo, ya lo hará él/ella si le apetece”, añade.

Otro aspecto importantísimo en la autoestima es no poner etiquetas y evitar los juicios. “No es lo mismo decir “ser” que “estar”. Cuando eres algo, no lo puedes cambiar. En cambio, cuando estás de determinada manera, sí que puedes cambiarlo. Por eso, no es lo mismo decir, por ejemplo, “Mira que eres travieso”, que decir ”Hoy estás muy travieso”, explica.

La clave está en tener con ellos un acompañamiento respetuoso: hay que darles libertad pero también poner límites, se deben marcar límites pero no de cualquier manera. “Es importante respetar lo que necesita el niño”.

“Hay que considerar además que el refuerzo positivo es igual de negativo que el castigo y esto se dice poco”, añade la experta.

Otras claves son pedir perdón si has cometido un error (los mayores también nos equivocamos, debemos asumir esto delante de nuestros hijos y pedir perdón por ello, forma parte de la naturalización del error).

¿Qué aspectos indicarían una baja autoestima en tu hijo/a? “Siempre imaginamos que un niño/a con baja autoestima es una persona retraída, tímida. Pero muchas veces encontramos conductas que pueden despistarnos y que sin embargo son signos de baja autoestima:

Las actitudes agresivas: los niños que molestan a otros niños, muchas veces lo hacen para que el foco esté en otra persona y así, pasar desapercibidos.

• El perfeccionismo: no estar nunca contentos con nuestros resultados demuestra falta de confianza en uno mismo.

La incapacidad para tomar decisiones: siempre tienen un “no sé” en la boca porque temen que sus decisiones generen rechazo en los demás.

La necesidad de complacer a los demás: si sueles escuchar “lo que tú quieras”, esto puede significar que anteponen la aprobación de los demás a sus propios deseos o necesidades.