Que la fuerza te acompañe

Que la fuerza te acompañe

Así es viajar con niños, en coche, cuando eres una madre desastre

Puede que sea para un fin de semana. O para un puente. O para las próximas vacaciones de Semana Santa. Da igual, la madre desastre viaja siempre de la misma forma.

Madre sentando a niño en el coche
Madre sentando a niño en el coche | iStock

Lucía Martín (@Luciamartin) | Madrid | 28/03/2019

Podríamos resumir este titular en una sencilla frase “la madre desastre viaja como puede”. Porque es así, amigas, la madre desastre va por la vida como puede, y agradecidos debemos estar que le da tiempo a ducharse cada día (bueno vale, algunos le da mucha pereza), porque su vida es una hecatombe. Con un niño o con siete. Lo mismo da.

Así que, ¿cómo va a ser un viaje en coche con los churumbeles detrás? Pues es una aventura porque además no dejas de repetirte, con escaso convencimiento, que la emoción comienza nada más arrancar el coche y no solo en destino. Y sí, tienes razón.

Muy importante: si alguien te dijo que las pantallas son malas y que lo idóneo es que en el coche vayas escuchando la banda sonora de Patrulla Canina o de Bob Esponja, o jugando al veo veo, que sepas que esa persona no tiene pajotera idea. Y además, es un cretino/a.

Tú en el coche tienes que ponerte la música que te gusta, como si es ACDC a todo trapo (esto es muy recomendable si los niños van berreando, que pasará, porque la guitarra acabará tapando los lloros). Y a ellos, si tienes más de un hijo, les tienes que enchufar pantallas detrás. A tope. A TOPE. Y sin remordimientos.

Porque eres una madre desastre pero hay unos básicos que has tenido en cuenta, como el lector dvd o la tablet. Pero justo cuando ya llevas unos cuantos kilómetros te percatas de que no llevas kleenex. O toallitas. Y el niño detrás va con unos mocos como velas, y tú lo estás viendo. ¿Solución? La socorrida manga: “cariño, ¿a que eres grande ya? Pues límpiate esos mocos en la manga de la camiseta”. Y ya está. Porque lo que no puede es estar parando cada dos por tres, que si no, no llegas nunca a destino.

Niño llorando en el coche | iStock

Una madre desastre es posible que también se olvide de una bolsa de plástico, que viene muy bien si uno de los nenes quiere vomitar (considerando que el hermano/a se la quiera poner para evitar el desastre mayor). Llegado el caso del vómito, respira, si vas sola, para en un sitio seguro. Haz lo que puedas en cuanto a limpieza, y a correr.

Es probable que como desastre que eres (simplemente estamos diciendo que no llegas a todo), también te habrás olvidado de su peluche favorito, del chupete, si aún lleva, o de juegos didácticos que pueden usar en el vehículo. Nada es grave: ¿tienes gusanitos a mano? ¿algún dulce que les guste y que no genere problemas de atragantamientos? Pues esto como las pantallas, a tope: quizás, con algo de suerte, entre el estómago lleno (tras el vómito), el sol que entra por las ventanillas y el movimiento del coche, se acaben quedando sopa y tú puedas conducir en paz. Ánimo.

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