te ayudarán a llegar a las principales comidas sin tanta hambre

te ayudarán a llegar a las principales comidas sin tanta hambre

Snacks compatibles con un estilo de vida saludable: esto es lo que sí puedes picar entre horas

No solo puedes, es que deberías hacerlo. Ese tentempié a media mañana y la clásica merienda te ayudarán a llegar a las principales comidas sin tanta hambre, de manera que comerás menos, eliminarás la ansiedad y los atracones y darás a tu cuerpo la energía que te va pidiendo a lo largo del día.

Yogurt sí, pero sin azúcares añadidos
Yogurt sí, pero sin azúcares añadidos | agencias

Así pues, sí a las cinco comidas al día, siempre que evites los productos procesados, tan recurrentes, y apuestes por snacks saludables que matarán el gusanillo al tiempo que te aportan una buena dosis de nutrientes y energía. Aquí te damos algunas ideas.

Frutos secos al poder. Son calóricos, sí, pero son también tan completos y saciantes que acabarás llegando a mediodía sin tanta hambre y probablemente no repetirás de pan e incluso pasarás del postre. Son, además, la combinación perfecta entre grasas, carbohidratos y proteínas, y su aporte calórico acaba siendo bastante discreto si optas por un pequeño puñadito de nueces, almendras, avellanas, pistachos… Sus grasas cardiosaludables te permitirán cuidar tu corazón al tiempo que disfrutas de un tentempié sano y rico. Ten siempre un puñado a mano.

Sí al yogur (pero no todo). Ojo, porque cuando hablamos de yogures no nos referimos a cualquier postre lácteo. Escoge uno (o dos, si tienes hambre), que sea natural y no lleve azúcares añadidos. Trata de acostumbrar a tu paladar a no añadir azúcar (se acaba habituando tras un proceso de entrenamiento, palabra) y evita los postres lácteos excesivamente procesados, con grasas y azúcares añadidos. Puedes tunear tu yogur añadiendo unos frutos secos, muesli, frutas frescas troceadas e incluso, para los más golosos, un toque de chocolate negro ralladito.

El clásico bocadillo. Merienda y desayuno típico de la infancia, vamos perdiendo el hábito del bocata a medida que nos hacemos mayores. Craso error. Sin necesidad de prepararnos un bocadillo XXL repleto de salsas y grasas, podemos optar por un buen pan integral (puede ser también de espelta, centeno, kamut o cualquier otra alternativa al trigo) y acompañarlo con embutidos magros como el pavo o el jamón de York. Aunque en materia de bocatas, ¡imaginación al poder! ¿Y si pruebas con hummus, aguacate, tahin o verduras de temporada a la brasa? Verás qué triunfo.

¡Larga vida a los batidos! La moda de los batidos y smoothies ha hecho que nuestra vida se haya convertido en un lugar mejor. Cualquier momento es bueno para disfrutar de una de esas ultravitamínicas dosis de nutrientes, un regalo para el organismo en forma de deliciosas bebidas que, además de ser saludables y energéticas, están buenísimas. Como las nuevas bebidas AdeS, pura energía y sabor en un solo trago, ideales para tener en la oficina cuando nos pique el gusanillo de media mañana y el cuerpo nos pida una buena dosis de energía y sabor. Un trago que puede tomar diversas formas, ya que estas bebidas tienen bases como almendra, soja, arroz, coco o avena y se acompañan de frutas como las fresas, el plátano o la manzana. La combinación entre la fibra y vitaminas de las frutas y las variadas propiedades de las semillas (desde los minerales y hierro de las almendras, a la proteínas de la soja o el calcio y fósforo del coco) garantiza un aporte saludable y equilibrado de nutrientes a cualquier hora.

Siempre fruta. A veces cuesta acostumbrarse a echar mano de una pieza de fruta cuando el cuerpo lo que nos pide son unas galletas, pero si se va incorporando el hábito poco a poco al final estará tan integrado en nuestro día a día que no entenderemos cómo podíamos vivir antes de ser fruta-adictos. Escoge siempre frutas de temporada, y si tienes tiempo y posibilidades prepárate un buen bol con piezas variadas, a las que puedes dar un toque con unas hojas de menta, por ejemplo. Si eres de esas personas que tienen un pico de ansiedad glotona por la tarde (algo muy habitual, pues es un momento en el que el cerebro nos pide su dosis de energía tras el esfuerzo diario), acostúmbrate a morder una manzana o una zanahoria. Al ser difíciles de masticar, son tremendamente saciantes, y apaciguarán el antojo de dulces.

Los guilty pleasures. Si aún así te apetece algo dulce, trata de evitar a toda costa los procesados y opta por algún guilty pleasure saludable. Pueden ser un par de onzas de chocolate negro (a partir de un 70% de cacao) o algún pedazo discreto de repostería casera elaborada, si la hacemos nosotros, con menor cantidad de azúcar de lo que marca la receta original. Puedes preparar un sencillo bizcocho de yogur, escogiendo ingredientes de primera calidad para su elaboración, y congelar en pequeñas porciones para cuando el cuerpo te lo pida a gritos. Así tendrás siempre en casa picoteo healthy y no recurrirás a otros placeres menos saludables.

| Madrid | 12/07/2018

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