En muchas ocasiones creemos que estamos comiendo mejor de lo que en realidad lo hacemos. Esta frase tiene miga porque, si no somos capaces de diferenciar entre comer bien y comer mal, nunca modificaremos nuestros hábitos.

Nos encontraremos con frases como: pero si yo como muy sano, ¿por qué engordo?

Repasemos algunos puntos importantes donde “nos la cuelan” con nuestra dieta.

INTEGRAL: hasta el pasado 1 de Julio, muchos de los panes indicados como “pan integral” en realidad no lo eran. Tenían un pequeño porcentaje de harina integral o directamente le añadían salvado. Por suerte, ahora estaremos mejor informados y sólo podrá etiquetarse como pan integral el que de verdad lo sea. Lo mismo ocurre con los cereales integrales, es imprescindible leer en la etiqueta que sí lo son. ¡Cuidado! Muchos de estos cereales, pese a ser integrales, pueden tener grandes cantidades de azúcar y ya la hemos liado. Para saberlo, debemos comprobar si en la lista de ingredientes tiene azúcar añadido.

LIGHT: que algo sea light sólo significa que tienen (al menos) un 30% menos de algún componente. Grasas, azúcar o hidratos de carbono… de su producto homólogo de referencia en el mercado. Esta disminución no tiene que verse reflejada en todos los nutrientes, con uno basta. Es cierto que se verá una repercusión en el valor nutricional global pero no lo suficiente como para que digamos: “me como dos, que como es light…” Es mejor que tomes una ración del producto normal, que dos del light.

ZERO: es la nueva moda. Vemos 0% en todos los envases, pero ¿0% de qué? Pues depende. Es muy frecuente en los yogures (por ejemplo), que veamos un 0% bien grande y un m.g. (materia grasa) muy pequeñito al lado. Con ese despiste del 0% en grasa no os habéis enterado que la cantidad de azúcar es mucho mayor que en un yogur normal.

ZUMO NATURAL 100%: los “naturales” y los “100%” esconden casi siempre trampa. Ya lo sabéis, pero por si acaso… repetimos. En ningún caso un zumo sustituye a la fruta. Nunca, ni el que hacéis en vuestras casas ni el que compráis. Aunque no tengan azúcares añadidos, tienen azúcar libre. La fibra insoluble que lo “sostiene”, se queda en la parte de la pieza que tiráis después de exprimirlo. Ese azúcar libre hace lo mismo en el organismo que el azúcar añadido.

Mirando las etiquetas | iStock

FUNCIONALES: Los productos que aparecen con “vitaminas y minerales” son frecuentemente productos incorrectos. No necesitamos vitaminas ni minerales “Extra”. Cuando un producto es correcto, no es necesario añadirle nada. Y mucho menos promocionarlo. Estas letras grandes esconden un alimento insano detrás.

Hasta aquí los alimentos que nos hacen pensar que comemos mejor de lo que lo hacemos. No nos quedemos aquí. Ahora que ya habéis dejado de comprar para comer mal ¿coméis bien?

LEGUMBRES: deberíamos consumir entre 2 y 4 raciones a la semana. En bote o secos, da igual. En puchero, en ensalada… como queráis, pero comed legumbres.

5 AL DÍA: estamos cansados de escuchar que es necesario consumir 5 raciones de fruta y verdura al día. Esto es un valor mínimo. Os podéis pasar todo lo que os apetezca. Dos raciones de verdura mínimo (incorporando una en comida y cena, por ejemplo, de acompañamiento). En cuanto a las frutas… una ración de frutas pequeñas sería un puñado, en frutas medianas una pieza y en las grandes, una rodaja. Ahora que ya lo sabéis, no hay excusa.

CONSUMO MODERADO: es la gran frase que relaja nuestro sentimiento de culpa. El consumo moderado no existe. En ciertos productos como carne procesada, dulces, refrescos… el consumo debe ser esporádico. Nada de moderado. Esporádico. Eso es: ¿cuándo fue la última vez que comí eso? Pues ahí.

Ahora toca analizar si realmente nos la estaban colando y no estábamos comiendo tan bien como creíamos.