Hay muchos factores que dañan nuestro sistema inmunológico: el estrés prolongado y sostenido en el tiempo, la mala dieta (con exceso de productos ultraprocesados como refrescos, golosinas, bollería, lácteos azucarados, galletas dulces y saladas, aceites de mala calidad, embutidos, panes industriales, platos preparados como pizzas y pastas listas para calentar, salsas, snacks salados como patatitas, frutos secos fritos y salados, chocolatinas…). También, la falta de entrenamiento y de actividad física, exceso de medicación de cualquier tipo, incluyendo antibióticos, la falta de descanso y alteraciones del ritmo circadiano. Todo lo anterior hace más débil nuestro organismo, y además, haciéndonos sentir más cansados y débiles.

Te habrás dado cuenta que, en los tiempos que corren, encerrados en casa y nuestro ritmo habitual alterado, se dan todos los factores para alterarlo y bajar nuestras defensas, ¡justo lo contrario a lo que queremos!

Estamos alterados y preocupados, la población está comiendo peor (no hay más que ver los carros de la compra) y más, sin dejar suficientes horas de ayuno. No entrenamos y nos movemos menos que nunca, pero tampoco descansamos. Seguramente mucha gente esté enganchada a las noticias, series o películas hasta altas horas de la noche, alterando los patrones de sueño y descanso. Ahora es importante ser más estrictos que nunca con la exposición a pantallas de todo tipo y hay que intentar irnos temprano a dormir.

Alimentación para reforzar nuestras defensas

Tomemos la alimentación como una aliada para reforzarnos, y de paso, salir de esta incluso comiendo mejor que antes. Muchas personas tendrán más tiempo para cocinar, estando incluso los niños en casa deberíamos de ser un ejempl para ellos.

En el momento en el que se agoten los productos malsanos de casa, no vuelvas a comprar, o abusarás de ellos más que nunca, tampoco convienen absolutamente nada a los niños, menos a los mayores y enfermos de cualquier patología. Los alimentos refinados, azucarados, con aceites vegetales de mala calidad, en definitiva todos los mencionados en el primer párrafo, dañan tu sistema inmunológico.

Energía, tanto el exceso de energía (comernos todo lo del frigo en unos días) como el defecto (pensar que porque nos movemos menos dejar de comer) alteran también las defensas, en obesidad, tratándose de un organismo inflamado, también convendría regular el peso para ser menos susceptible.

Ensalada | iStock

Qué incluir en nuestros menús

- VEGETALES FRESCOS CRUDOS: lávalos bien y disfruta de ensaladas, por su contenido en vitaminas como ácido fólico, antioxidantes como la Vitamina C, saldremos reforzados. Esta vitamina aumenta la producción de interferón, una sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones, por lo que podría potenciar nuestra inmunidad. No hace falta que te suplementes, consume pimiento crudo y tomate en tus ensaladas, frutas cítricas y todas las hortalizas en general.

- HUEVOS, PESCADOS, CARNES DE CALIDAD, LÁCTEOS FERMENTADOS: incluir suficiente cantidad de proteína es importante si nos movemos menos para mermar la pérdida de masa muscular, pero estos alimentos contienen también vitaminas y minerales implicados en la inmunidad, como vitaminas del complejo B, cuya deficiencia puede suprimir la respuesta de algunos linfocitos. También por su contenido en hierro y selenio.

- LEGUMBRES, FRUTOS SECOS NATURALES, HUEVOS, SEMILLAS DE CALABAZA, QUESO TIERNO: además de contener proteína, vitaminas y grasa de calidad, también multitud de minerales, entre ellos el Cinc, cuya carencia también afecta a la respuesta inmunológica.