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DESAYUNO

Esta es la razón por la que no deberías tomar café en ayunas

¿Es mejor tomar el café matutino una vez hemos ingerido algún alimento que hacerlo en ayunas?

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Es mejor tomar el café matutino una vez hemos ingerido algún alimento que hacerlo en ayunas, un gesto que para muchas personas en todo el mundo suele ser el primero del día. Así lo revela un estudio publicado en The British Journal of Nutrition, que señala que el impacto metabólico que supone tomar café en ayunas es notablemente distinto al que tiene lugar tras haber desayunado. Según esta investigación, ingerir cafeína sin nada en el estómago podría aumentar los niveles de glucosa en sangre, y a la larga, alterar la tolerancia al azúcar. Esto se debe a la actuación de la cafeína en combinación con el cortisol, una hormona activadora, a la que se conoce comúnmente como hormona del estrés porque nos prepara para la actividad diaria.

“La cafeína es una sustancia excitante, que si se toma en ayunas, justo cuando nuestro cuerpo ha empezado a activar cortisol para que poco a poco vayamos adquiriendo energía, da lugar a un efecto acumulativo que se traduce en un aumento de los niveles de glucosa en sangre”, explica la coach nutricional Susana León. La experta señala, sin embargo, que el estudio, elaborado por la Universidad de Cambridge, se basa en unas dosis de cafeína poco frecuentes en nuestro día a día. “Una taza de café contiene entre 60 y 120 mg de cafeína, mientras que el estudio habla de dosis de 300 mg de cafeína, es decir prácticamente el doble de lo habitual, que, además, se suministran a personas que han sido sometidas a una noche de sueño interrumpido”, continúa León.

Según León, “el cortisol por sí solo reduce la respuesta de la insulina y eleva los niveles de glucosa en sangre, de manera que si a ello sumamos el efecto de la cafeína en grandes cantidades como las que plantea el estudio se podrían elevar considerablemente estos niveles”. La experta recuerda, además, que el estudio se elaboró en personas sanas, lo que significa que en personas con diabetes y otras patologías este incremento de la glucosa puede ser incluso más agudo.

Para el estudio, los investigadores dividieron a un total de 29 hombres y mujeres sanos en tres grupos aleatorios. El primero tuvo una noche de sueño normal y tomó bebida azucarada (con un nivel calórico similar al de un desayuno estándar) al despertarse. El segundo se sometió a una noche de sueño interrumpido y tomó bebida azucarada nada más despertarse, mientras que el tercero se sometió a la misma interrupción del sueño que el anterior y bebió café unos 30 minutos antes de consumir bebida azucarada.

Café | iStock

El estudio comprobó, por un lado, que una sola noche de sueño ininterrumpido no empeora la respuesta metabólica en comparación a una noche de sueño normal, pese a que otras investigaciones habían señalado que sí (se deben dar varias noches seguidas de mal descanso para que se produzcan incrementos significativos de glucosa). Lo que sí aumentaba la respuesta de la glucosa en sangre hasta en un 50% en los investigados era, según este estudio, consumir café antes de desayunar.

Los expertos de Cambrigde recomiendan, pues, tomar el primer café del día siempre tras el desayuno para evitar subidas bruscas de insulina. “Una vez hemos desayunado ya hemos puesto en marcha el metabolismo de la insulina precisamente para metabolizar los hidratos de carbono que hayamos tomado. Por tanto, el impacto de ese café será menor”, explica León, quien recuerda, además, que probablemente ni siquiera hará falta que ese café post-desayuno esté tan cargado porque nuestro organismo ya habrá sido sensible a la respuesta al cortisol y no necesitará tanta cafeína para activarse.

Este estudio se suma a las numerosas investigaciones que se han realizado sobre le impacto de esta bebida en la salud, en las que en ningún caso se ha hallado que su consumo pueda afectar negativamente a la salud. De hecho, el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre el café, publicado en la revista Annals of Internal Medicine, encabezado por científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que beber tres cafés al día puede reducir la mortalidad prematura en un 18% en hombres y un 8% en mujeres. Según esta investigación, existe una asociación inversa entre el café y la enfermedad hepática, el suicidio en los hombres y el cáncer en las mujeres, así como en las enfermedades digestivas y las circulatorias.

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