Me llama la atención que, cuando pregunto por las comidas navideñas, la gran mayoría responde que “no es muy de dulces navideños”. Sin embargo, están presentes en los supermercados desde hace más casi más de dos meses, los carros de la compra llenos y las bandejas de muchos hogares bien decoradas con ellos.

Percibo que son deseados pero muy temidos. Se les responsabiliza en gran medida de llegar al día después de Reyes con algún kilo de más. La realidad es que esos kilos se deben generalmente a:

- El exceso general de comida.

- El exceso de bebidas alcohólicas (un gramo de alcohol contiene casi el doble que un gramo de azúcar, además promueve que se ingiera más comida).

- Adicionar dulces navideños.

- Alteraciones del ritmo de sueño.

- Reducción o cese de la rutina deportiva o, directamente, jornadas mucho más sedentarias de lo habitual.

Como vez, culpar un par de bombones o mantecados no tiene mucho sentido, es esa vuelta de tuerca de nuestra rutina para hacerla aún menos activa y saludable.

Con respecto a dulces navideños, haciendo una clasificación general, podríamos clasificarlos por ejemplo en:

Mantecados y polvorones | iStock

1. Mantecados (incluyendo hojaldrinas y similares): que serían los dulces elaborados con harina refinada de trigo como primer ingrediente, azúcar, manteca de cerdo, algunos aromas.

2. Alfajores y turrones: que uno en un mismo grupo por tener como uno de sus principales ingredientes almendra, miel y/o azúcar, diferentes especias, huevo y algunas harina.

3. Fruta escarchada: también se la conoce como fruta confitada, se prepara usando fruta y se sumerge y se cocina posteriormente en almíbar para que pierda su humedad interior, de manera que pueda conservarse sin riesgo de putrefacción. Las frutas confitadas suelen emplearse en la elaboración de ciertos bollos y también el roscón, o venderse tal cual, forman parte de la repostería española típica de la Navidad.

4. Chocolates: incluimos en este grupo todo tipo de bombones y turrones de chocolate. Yo no los incluiría en el grupo de turrones, ya que como he comentado en ese incluyo los que tiene almendra como principal ingrediente.

5. Dulces navideños sin azúcar: me parece importante resaltar este grupo porque presenta cierta ventaja al reducir obviamente el aporte de azúcar a nuestra dieta navideña y con ello sus consecuencias negativas en relación al aumento de peso y apetito. El problema principal de estos dulces es que bajo la falsa percepción de que son mejores o saludables, se consumen más, y suelen tener por ejemplo la misma cantidad de harina y otros ingredientes. Por tanto, serían una buena opción únicamente si se van a sustituir por la misma ración de lo que comeríamos del azucarado.

¿Cuál elegir? Los que están elaborados a base de harina blanca y azúcar serían los que menos recomendaría. No le temas en exceso a la manteca de cerdo, a diario consumes bollería con aceites vegetales más nocivos para la salud que la manteca.

Si quieres elegir alguno, que además de cierto exceso calórico, tenga algo más de densidad nutricional, elige los que presentan como primer ingrediente, almendra. Por ejemplo: turrón blando o duro de almendra, algunos incluso llevan huevo en su composición.

Pero sin duda, el dulce navideño más perjudicial no es el que te comes en tu cena de Nochebuena o comida navideña, ni el bombón de Noche Vieja. El más perjudicial es aquel que lleva en casa desde octubre, es decir, al ser algo ocasional carece de importancia, pero empieza a ser preocupante su presencia en nuestra dieta cuando se tornan un habitual en las casas durante más semanas de la cuenta.

Sé responsable con su consumo, y si tomas alguno, disfrútalo.