Cada vez hay mejor pan en España (aleluya), han surgido nuevas hornadas, nunca mejor dicho, de panaderos, que se lo curran de verdad y deleitan nuestras papilas con grandes panes hecho con mimo y tiempo.

Hoy, que se celebra el Día Mundial del Pan y aprovechamos la cita para hablar con una nutricionista sobre la materia, pero también, con un panadero, que nos recomienda distintos tipos de panes según sea tu perfil.

El pan siempre ha tenido mala prensa (una búsqueda rápida en Google nos lleva a descubrir el apellido que siempre ha ido de la mano del pan, “engordar”). De ahí que sea relevante la pregunta de cuánto pan puedes comer sin que se resienta la báscula. En este sentido, la nutricionista Paloma Quintana lo tiene claro: “Cuando nos preguntamos sobre el impacto que tiene un único alimento sobre nuestro peso total y nuestra composición corporal, realmente es más importante qué alimentos rodean a ese en concreto, las circunstancias y el individuo. Es decir, todos los alimentos tienen energía y algunos como el pan, son fuente de hidratos de carbono. El impacto que tenga el pan o lo responsable que lo queramos hacer del aumento de peso poco saludable (aumento de grasa corporal) dependerá de la cantidad que se consuma, del resto de alimentos que compongan la dieta y del propio individuo”, explica.

Y añade: “La actividad física y nivel de entrenamiento hacen que se toleren mejor los hidratos de carbono, es decir, la metabolización es mejor en personas no sedentarias”.

Panes | iStock

Primera clave: cuanto más deportista seas, mejor metabolizarás los hidratos de carbono, o sea, el pan, que es de lo que estamos hablando. ¿Cada cuánto deberías tomarlo? “Mi recomendación es que sea un alimento que no esté diariamente en tu alimentación, al igual que no comes pizza y pasta todos los días evita también consumir pan a diario, sea del tipo que sea. ¿Cuál elegir? Si vas a consumir pan, te recomiendo que sea de grano entero o 100% integral, suele ser algo más interesante nutricionalmente el pan integral de centeno. Lo elijas del cereal que lo elijas, intenta también que se haya elaborado con una fermentación lenta, evitando los panes típicos de supermercado, que para mí, son bollería”.

¿Hay una franja horaria donde sea mejor consumirlo? Sobre este tema, la nutricionista nos desmonta otro mito: “El impacto que tienen los alimentos a la hora que los consumamos es mínimo, sobre todo en términos de energía, es decir, no tiene importancia que se consuma el pan en el desayuno o en la cena. Yo diría que casi mejor en la cena, uno de los motivos es que el desayuno lo solemos hacer repetitivo, y si hay pan, comeremos pan diariamente. Por otro lado, la poca sensibilidad que presentan muchas personas a la insulina (por patologías o por sedentarismo) hace que desayunar pan fomente que te tengas más hambre durante la mañana o incluso, aumente tu apetencia por alimentos más elevados en hidratos de carbono durante la mañana y el resto del día. Este podría ser un motivo para recomendar su consumo mejor por la noche”, aclara.

Veamos ahora qué tipo de pan podría recomendarse para distintos perfiles de persona. En este caso habla un panadero, Paco Fernández, cuarta generación al frente del grupo Viena. “Para los niños más pequeños recomiendo tomar trigo, pan blanco. Según van creciendo se les puede dar pan de grano completo, algún centeno. Lo importante es que sea un pan elaborado con buenas harinas”, explica. Para una persona deportista, Fernández recomienda “Cualquier centeno, cualquier pan que tenga mucho muesli, mucha linaza, semilla, pipa, que es buena para el corazón. Sobre todo recomiendo los centenos alemanes, un centeno al que le podemos poner nueces u otros frutos secos”, añade.

¿Y para las embarazadas? “Pan blanco, en el momento en que mezclas agua y harina ya estás generando ácido fólico que se genera especialmente en el pan blanco. Panes con frutos secos y pasas también son interesantes para este perfil”.