Seguro que ya habías oído hablar de ella. Y no es para menos. La dieta del arroz fue ideada en la década de 1940 por un médico alemán, pero hay una razón por la cual se ha seguido transmitiendo y realizando a lo largo de los años con muy pocas variaciones. El arroz es un alimento sorprendentemente ligero, que gracias a su versatilidad se presta a realizar un sinfín de recetas para todos los gustos que nos ayudan a perder peso de forma rápida y sencilla, sin hacerle ningún daño al cuerpo.

¿Cómo se hace?

Existen dos versiones de la dieta del arroz, dependiendo de tus necesidades personales. La primera, más suave y menos radical, dura un mes y se compone de una fase de desintoxicación y una fase de mantenimiento, mientras que la segunda, que actúa como terapia de choque, debe seguirse durante un máximo de 9 días.

En la dieta de arroz de dos fases, los primeros 15 días se centran en la desintoxicación del cuerpo. Aquí, la ingesta calórica diaria no puede exceder las 800 calorías, que son muy pocas.

Para mantenerte dentro de los límites saludables recomendados, debes comer arroz, preferiblemente integral, con aceite de oliva virgen extra crudo, verduras (crudas, cocidas o al vapor) y fruta de temporada, durante el desayuno, el almuerzo y la cena.

Durante estas dos semanas notarás cómo tu cuerpo pierde volumen visiblemente. Sin embargo, en los 15 días siguientes, entramos en la fase de mantenimiento. Aquí las calorías permitidas son 1.200 al día y los nuevos alimentos que podrás alternar con el arroz, las verduras y la fruta, serán pollo, pescado blanco, legumbres, mijo, quínoa, trigo sarraceno y ricotta.

Si decides seguir la segunda versión de la dieta del arroz, ten en cuenta que durante los primeros 3 días sólo podrás comer arroz sazonado con aceite de oliva virgen extra crudo en cada comida del día. Y el resto de días, hasta un total de 9, podrás agregar verduras y frutas de temporada, pollo y productos lácteos bajos en grasa.

¿De verdad funciona?

Seguro que te estás preguntando si realmente todo este sacrificio servirá de algo. Y la respuesta es sí. La dieta del arroz permite perder peso, recuperar la línea y, sobre todo, deshinchar el abdomen. Por eso suele ser una buena opción para principios de año, para desintoxicar el cuerpo de los excesos y perder esos kilos de más que suelen cogerse durante las navidades.

Todas estas ventajas son posibles posible gracias a las propiedades de este cereal que, además, también puede ser consumido por quienes tienen intolerancia al gluten. El arroz posee una ingesta calórica muy baja (por cada 100 gramos de producto integral cocido hay solo 111 kcal) y un poder saciante muy alto, gracias al cual podemos matar el gusanillo desde casi el primer bocado.

La presencia de fibra no solo contribuye a satisfacer antes nuestro apetito, sino que también ayuda al bienestar intestinal, promoviendo la regularidad a la hora de ir al baño. Un factor determinante para tener la maravillosa sensación de estar desinflado.

Por último, el arroz también es rico en potasio y bajo en sodio, promueve la diuresis y realiza una acción de drenaje en el cuerpo.

¿Existe alguna contraindicación?

Al tomar exclusivamente y durante unos días carbohidratos y fibra, esta dieta se considera baja en calorías y desequilibrada, por lo que es esencial no extenderla más allá de los límites permitidos (aproximadamente un mes si sigues la primera versión, 9 días, como apuntábamos, para la segunda).

De extender esta dieta por más tiempo, corremos el riesgo de sentirnos débiles y especialmente cansados, de no tener la energía necesaria para movernos, para hacer nuestras actividades diarias y mucho menos para hacer deporte. Podríamos también perder demasiados líquidos y no llegar a obtener resultados adicionales en términos de pérdida de peso.