Rompamos con este mito

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¿Engorda la fruta?

Me sigue sorprendiendo cada vez más cuando me repiten esta pregunta. Tenemos más información y conocimientos en alimentación y nutrición que nunca en la historia, incluyendo a la población no dedicada profesionalmente al tema, y, aún así, me da la impresión de que no ha quedado clara esta respuesta.

Mujer comiendo sandía
Mujer comiendo sandía | iStock

No, la fruta no es la responsable del aumento excesivo de tejido graso en la población occidental, lo dicen los estudios científicos y lo deberíamos deducir por propia lógica y observación en el transcurso de la evolución de la dieta humana.

Las frutas son, en mi opinión, un tesoro de la naturaleza, sin embargo, en el mundo de la dietética, y más cuando hablamos de "pérdida de peso", no siempre están bien vistas, sobre todo cuando nos enfocamos en la disminución del porcentaje de grasa corporal. Basándome en mi experiencia en consulta, no me parece una idea sensata eliminar las frutas de la dieta cuando un individuo sano trata de perder peso. Considero que es desproporcionado el miedo que se les tiene por su supuesta acción de poner freno a la quema de grasa.

Para empezar, son alimentos de baja densidad energética, esto significa que, en mucho volumen aportan pocas calorías y, elevada densidad nutricional, es decir, en pocas calorías, aportan gran cantidad de micronutrientes (vitaminas y minerales) pero también, infinidad de fitoquímicos muy beneficiosos para la salud. Nada comparable a tomar un suplemento multivitamínico, y precisamente, en una dieta hipocalórica para perder peso, podría haber cierto riesgo para cubrir los requerimientos de estos. Incluso parece que multitud de estos fitoquímicos presentes en la fruta ayudan a la pérdida de peso y otras patologías relacionadas con el sobrepeso y la obesidad.

Son una fuente de carbohidratos, pero, como ya he mencionado, muy densos en nutrientes, no sería igual una ingesta de carbohidratos que vengan de pan o de arroz, estos últimos no contienen tantos nutrientes interesantes. Y muy saciantes: la fibra dietética que contienen las frutas retrasa en vaciamiento gástrico, y eso, unido a su gran cantidad de agua, ayuda a regular el apetito.

He de decir que nunca he visto en consulta (ni fuera de ella) a nadie con sobrepeso, diabetes, obesidad o problemas de ansiedad por la comida, cuya característica en la dieta sea un excesivo consumo de fruta, y menos si se realiza algo de actividad física.

Frutas | iStock

Los que alegan que la fruta detiene la quema de grasas se basan en que el músculo carece de una enzima que convierte la fructosa en glucógeno. Pero lo que muchos no saben es que la fructosa se encuentra en grandes cantidades en procesados edulcorados con jarabe de maíz, siropes, zumos de frutas procesados, miel y en menos grado en frutas. Si el músculo carece de esta capacidad de almacenar fructosa, entonces es en el hígado donde se guarda como glucógeno, por lo tanto repone las reservas de glucógeno en el hígado que también se reducen cuando hay necesidad de producir energía.

Se suele alegar que el hígado solo puede almacenar de 100-120 g de glucógeno, y es por ello que muchos concluyen que ante esa poca cantidad, el resto se almacena como grasas.

En resumen, la fruta es un grupo de alimentos nutritivo y ayuda en la pérdida de peso cuando este se presenta en exceso. Si ese es tu objetivo o simplemente, quieres comer saludable para ganar en salud, te recomiendo basar tu alimentación precisamente en hortalizas y frutas frescas, mejor de temporada y cuya producción sea lo más cercana posible a tu localidad.

Paloma Quintana (@NutricionconQ) | Madrid | 10/08/2018

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