1. Ponte objetivos realistas

No quieras correr 10km la primera semana, ponte objetivos realistas. Es probable que el primer día no consigas pasar de los 15 o 20 minutos de carrera: tu corazón debe acostumbrarse a bombear más sangre, y tus pulmones deben aprender a trabajar más rápido.

2. No dejes pasar demasiado tiempo entre entrenamientos

Si sales a correr cada 15 días tardarás demasiado tiempo en percibir una evolución, y es probable que esto te desanime. Procura salir al menos 2 días por semana. El tercer o cuarto día de trabajo te sentirás menos cansado y estarás listo para incrementar el tiempo o la velocidad.

3. Elige la ropa y el calzado adecuados

No es necesario que te gastes un dineral en la equipación, al menos al principio. Pero asegúrate de que las zapatillas sean adecuadas para correr, que sean cómodas y dispongan de una buena amortiguación. Tampoco te abrigues más de lo necesario, o serás incapaz de acabar el entrenamiento.

4. Elige el momento del día más adecuado para correr

En los meses más calurosos, procura salir a primera o a última hora del día. Tampoco es buen momento justo después de comer, los ácidos gástricos podrían dificultar tu entrenamiento.

Y muy importante para evitar lesiones: estira todo tu cuerpo unas horas después de correr.

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