Siempre que el embarazo no tenga complicaciones, el deporte es totalmente recomendable, ya que evita que se cojan muchos kilos, previene el dolor de espalda y sirve para que el bebé no crezca mucho durante el embarazo. Sin embargo, hay algunos ejercicios que es mejor evitar.

Evita los ejercicios de impacto

Seguir corriendo no tiene por qué ser un problema para tu bebé, pero probablemente lo sea para tu suelo pélvico. Cambia de deporte o camina en pendiente si quieres aumentar la intensidad pero no tener pérdidas de orina.

Descarta cualquier ejercicio en el que corras el riesgo de caerte o golpearte

Por ejemplo, nada de saltar obstáculos ni montar en bicicleta.

Abandona los abdominales tradicionales

Durante los primeros meses, puedes sustituirlos por planchas y más adelante, para evitar la diástasis, por otro tipo de isométricos. Y ni se te ocurra hacer hipopresivos durante el embarazo, esos son para el posparto.

No te fíes de la recomendación popular

No vale cualquier tipo de pilates, debe ser pilates específico para embarazadas o, mucho mejor, un entrenamiento que combine fuerza y resistencia.

Si eres una mujer activa pero no quieres correr riesgos durante el embarazo, contacta con un entrenador con las titulaciones necesarias y pierde el miedo al deporte.

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