Comenzaremos desde la posición de escalador: apoya las palmas de las manos en el suelo y estira tu cuerpo con un pie más adelantado que el otro. Intercambia la posición de los pies a la mayor velocidad posible durante 20 segundos.

Sin descansar, enlaza con el siguiente ejercicio: una plancha frontal. Apoya los antebrazos y las puntas de los pies en el suelo de modo que el cuerpo quede completamente alineado. Mantén la posición durante otros 20 segundos.

Inmediatamente después, levántate y sitúate en posición de sentadilla. Desde ahí, realiza pequeños saltos y regresa a la posición. Como la clave está en la velocidad, no es necesario que cojas demasiado impulso. Los pies se separarán del suelo muy ligeramente. Dedica a este ejercicio 30 segundos y enlaza rápidamente con el siguiente.

Dejamos este para el final porque es el más duro: Se trata de una modificación del burpee tradicional. Apoya las manos en el suelo, estira tu cuerpo y vuelve a encogerlo para levantarte de un salto, pero en esta ocasión deberás hacerlo al mismo tiempo que te desplazas lateralmente. Dispones de 30 segundos para hacer todos los burpees que puedas. Cuando hayas finalizado toda esta sucesión de ejercicios, dispondrás de un minuto de descanso antes de volver a empezar. Son cuatro rondas y se trata de acabar muy fatigado, así que no administres tus energías en exceso.

Los ejercicios de alta intensidad son muy efectivos pero requieren un gran gasto energético. Elige estos días para incluir en la comida una buena ración de hidratos de carbono saludables.