1. Levantas los talones. La falta de flexibilidad del tobillo suele dificultar la sentadilla y es frecuente que nos pongamos un poco de puntillas para conseguirlo con menos esfuerzo. Sin embargo, la forma más correcta de realizarla es con la planta del pie completamente apoyada en el suelo.

2. Te has creído eso de que las rodillas no pueden superar la punta de los pies. ¿Cuántas veces se lo has escuchado, incluso a monitores de gimnasio? Si en tu bajada modificas el centro de gravedad hacia atrás, lo único que conseguirás será sobrecargar la zona lumbar. Realiza las sentadillas cómodamente sin tener la sensación de caerte hacia atrás.

3. Tus sentadillas son demasiado profundas. El límite debería ser el momento en que la cadera alcanza la posición de retroversión, es decir, cuando bascula hacia adelante. Visualmente, la sensación es de que el glúteo se mete un poco hacia adentro. Sobrepasar ese punto puede conducir a una compresión de los discos intervertebrales y causarte una hernia, especialmente si utilizas peso en las sentadillas.

4. Metes las rodillas hacia adentro. Este fallo es común por haber aprendido mal la técnica, pero también por esa falta de elasticidad en el tobillo de la que hablábamos antes. Lo ideal es que las rodillas vayan alineadas con los pies.

Si te has sentido identificado con cualquiera de estos 4 errores, es el momento de reaprender para prevenir lesiones.

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