El acoso escolar tiene tres vertientes. Que tu hijo sea espectador, es decir, que sea testigo; que sea la víctima, un papel que ningún padre quiere para sus hijos; o que sea él el acosador, el verdugo, algo que puede ser una pesadilla para la familia.

En el caso de que lo vea, hay que hablar con él de cuáles serían las características de un buen espectador de bullying y definirlas junto a él, por ejemplo, viendo una película donde aparezca el acoso escolar para que así se sientan identificados. Quizá así conseguiremos nuestro objetivo: que se lo comente a profesores y/o padres.

Si nuestro hijo es víctima, nos vamos a dar cuenta enseguida como padres: come mal, descansa mal, está más irascibles… Y suele ser de un día para otro, ¡cuando ya no puede más! En ese caso, como padres, debemos pedir tutoría con el profesor, hablar con los amigos de nuestro hijo…

Y en la situación de que sea verdugo, ¡seremos los últimos en enterarnos! Cuando lo hagamos, será un disgusto como padres, pero podemos reaccionar.