En la actualidad, por desgracia, hay muchos padres que quieren comprar el cariño de los hijos. Hay muchos padres que se dejan chantajear por los niños con el peligro de que estos llegan a crear que el mundo gira alrededor de ellos.

Esto se traduce en que cada vez más niños crecen sin límites y disciplina y cuando los padres se dan cuenta de la situación y quieren empezar a poner estas normas, ¡es demasiado tarde!

De ahí que tenemos que pensar, como adultos, que a los niños hay que tratarles con responsabilidad, por eso en ocasiones hay que sancionar a los pequeños porque esto forma parte de la educación.

La sanción tiene que ser muy limitada y proporcionada, pero que se cumpla. “A un niño se le sanciona porque se le quiere, puede que no lo entienda, pero lo hacemos por él”, explica Javier Urra.