Una suplementación en la comida o en forma de suplemento de Omega 3 puede ser beneficioso para el desarrollo del sistema nervioso central del bebé. “Lo ideal sería consumirlo a través de la ingesta de más pescado azul, más semillas de lino o de chía, más frutos secos”, explica Odile Fernández, que añade “pero como a veces no se toman con la frecuencia que se debería, sí que se puede recomendar entonces algún suplemento porque el Omega 3 previene, además, la aparición de alergias alimentarias futuras”.

Otro suplemento que muy pocas embarazadas toman es la vitamina D, algo que no solo influye en el desarrollo de los dientes y las caries del bebé sino también para en los órganos.

El tercer suplemento que es importante incorporar en la dieta de la mujer embarazada es el probiótico. Se ha visto que los niños de madres que han tomado probióticos durante la gestación tienen menos alergias y una mejor salud intestinal. Y, más que probióticos, lo que la futura madre debería hacer es ingerir más alimentos fermentados, por ejemplo, yogures y/io kéfir.

Y, por último, el ácido fólico, que se puede obtener a través del consumo de muchos vegetales como el brócoli. Pero no tomar en exceso, porque se está investigando una posible relación entre el exceso de ácido fólico y el autismo.

Cuidado con el consumo de vitamina A

Ya sabemos lo que sí debemos tomar durante el embarazo, pero ¿existe algún tipo de suplemento que la mujer debería controlar o, al menos, reducir? Sí, la vitamina A, ya que puede influir de manera negativa en el desarrollo del bebé.

Para evitarlo, tener mucho cuidado con los suplementos y, por ejemplo, no duplicar su consumo (lo que me mandó el médico de la privada y de la pública) e intentar tomar estas vitaminas mejor siempre a través del embarazo.

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