Existen multitud de situaciones que nos podemos encontrar en el día a día y que pueden suponer algún tipo de riesgo para nuestros hijos e hijas. En algunas ocasiones, tendemos a ir a un centro sanitario para resolverlo, pero en la mayoría de los casos basta una pequeña actuación que podemos llevar a cabo las mamás y los papás.

Debemos procurar un entorno seguro para que nuestros peques crezcan, intentando minimizar los riesgos a los que se enfrentan: proteger enchufes, esquinas y puertas; asegurar los cajones; no dejar a su alcance productos de tóxicos (de limpieza, higiene o maquillaje) o utensilios punzantes o cortantes. Pero también debemos tomar precauciones a la hora de cocinar, o en el momento del baño, por ejemplo, nunca dejarles solo en la bañera.

Otra cosa importante a tener a mano un botiquín de emergencia. No hace falta tener grandes cosas en él, solo antisépticos tópicos (clorhexidina), jabón, suero fisiológico, alcohol 96%, gasas estériles, esparadrapo, apósitos, tiritas, vendas elásticas y de algodón, termómetro, tijeras de punta roma y paracetamol e ibuprofeno.

Si a pesar de todas estas precauciones ocurre un accidente, lo primero (y más complicado) es mantener la calma, y una vez tranquilos, actuar según la conducta PAS: Proteger-Alertar-Socorrer. Lo primero es protegernos nosotros, el lugar y la víctima. Evaluaremos si hay algún riesgo potencial para nosotros (ya que si nos pasa algo, no podremos seguir ayudando), si el sitio es seguro y si la víctima está bien donde está o necesitamos moverla. Una vez hecho esto, pediremos ayuda y alertaremos a los servicios de emergencia de nuestro país si lo consideramos necesario, y les daremos toda la información posible.

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