Los retos virales están muy relacionados con la autoestima, y es que los niños que no se sienten aceptados por sus compañeros son los que más probabilidades tienen de caer en la redes de estos juegos peligrosos. El chaval acepta participar en estos retos para hacerse respetar por los demás.

Por esto es muy importante la educación que los padres den a sus hijos desde que son bien pequeños: enseñarles este tipo de retos y estar al día de lo que ocurre, hablarles de sus consecuencias y, por supuesto, en el momento que les demos un móvil les tenemos que explicar que se pueden encontrar con este tipo de situaciones y, sobre todo, mostrárselas para que las desmitifiquen.

Espiar el móvil del niño o supervisarlo

“No es cuestión de espiar o de vulnerar su intimidad -explica Marta Rodrigo, criminóloga y policía especializada en menores- se trata de proteger su seguridad. El problema viene cuando le hemos dejado el móvil al niño desde los 7-8 años y nunca le hemos supervisado, pero al llegar a los 13 años y, pensando que puede haber algo raro, le queremos coger el móvil. Ahí sí van a sentir que les espiamos, pero si vamos andando juntos en el camino de las nuevas tecnologías y enseñándoles, entonces no habrá ningún problema”.