Y puesto que la vuelta al cole ya divisa en el horizonte, es momento de plantearnos ponernos en forma sin volvernos locos, y dejar las dietas para quien las quiera. Así, vamos a perder volumen de una manera natural, sencilla, coherente y sin estridencias.

El volumen es uno de los factores determinantes a la hora de saber si hemos perdido grasa. Puede que no bajes de peso al empezar a hacer ejercicio, pero sí te notes que la ropa te queda algo menos apretada. Y eso es lo importante. El cuerpo se define, se modifica, en función de lo que hacemos. Y si haces ejercicio de manera moderada responderá de manera positiva. Perder volumen es uno de los factores clave a la hora de empezar a vernos mejor.

De hecho, si mantienes tu peso pero reduces volumen, estarás ganando masa muscular, muy deseada en los gimnasios y dependiendo del objetivo de tu cuerpo. Para fortalecer la musculatura, para estar más fuerte físicamente, convertir la grasa en músculo es clave; potenciar tus brazos, piernas, espalda, abdomen, glúteos… y que lo está fofo se convierta en músculo terso, es lo deseado.

Si tu objetivo es otro, no es hacer deporte de manera casi profesional, lo que quieres es que llegue septiembre y tú te encuentres más a gusto con tu cuerpo, la pérdida de grasa y, por tanto, de volumen, es mucho más adecuada, deseada y más positiva que la pérdida de peso.

Perder volumen sin hacer dieta

Vamos a aplicar el sentido común, y empezar por quitarnos de lo más sencillo:

-bebidas sin alcohol, especialmente vuélcate en el agua. Cuanto más natural alimentes a tu cuerpo, mejor. El alcohol engorda, y no sólo, también todo lo que lo acompaña, los refrescos, otra copa, otra cerveza, las tapas… Con este gesto tan sencillo, vas a notar cambios en tu cuerpo. Por no hablar del beneficio para tu salud, claro.

-nada de congelados, preparados, fritos… es el momento de cocinar, de ir al mercado que no al supermercado para evitar la tentación. Es el momento de comer un poco más sano, dejando de lado comida rápida al microondas, horno y similares. Todos tenemos poco tiempo, pero dedicar un día a la semana, o dos, a preparar legumbres, ensaladas frescas, o hacer rápidamente carne, pescado o huevos, no te llevará más tiempo del que empleas calentando al horno, y sí notarás que tu cuerpo ingiere comida de mejor calidad, con mucho menos azúcar, grasas… Y lo que es mejor, cocinar desestresa, y volver al trabajo y decir adiós a las vacaciones sabemos que no es agradable los primeros días.

-modifica tus horarios, si tu trabajo te lo permite. Desayuna temprano, almuerza, come, y cena pronto, sobre las 8, lo más tarde las 9, estarás haciendo que tu cuerpo trabaje, y cuando te vayas a la cama no estarás hinchada, llena, pesada… y dormirás mejor.

-algo de ejercicio, con andar puede ser suficiente. Con dejar de lado el transporte público unos días, o el coche, empezarás a notar resultados. De la misma manera que plantearte un día de ejercicio, ya sea en casa con tutoriales, empezar a practicar yoga para estirar tu cuerpo y tener menos molestias, o empezar a prepararte tablas de sentadillas y planchas para ponerte activa en tu habitación. Sea lo que sea, por poco que empieces a hacer de manera más o menos regular, uno o dos días, sin forzar, de manera relajada y tranquila, son volvernos locos, notarás que pierdes volumen, y si hay suerte, y quieres, hasta algo de peso si hace mucho que no trabajas tu cuerpo.

-sentido común, te habrás dado cuenta que no hemos hablado de dietas, ni de proteínas, ni de barritas energéticas… Sí de ir al mercado, comprar productos de temporada, cocinar y moverte algo más. Fácil, sencillo, y adaptado a casi cualquier persona.

¿Te animas?