Da un toque especial a tu mirada gracias a unas pestañas de ensueño que nunca imaginaste que podrías conseguir.

Escoge una máscara de calidad

Es habitual que invirtamos en buenas bases de maquillaje y correctores de ojeras, pues al estar en contacto directo con la piel solemos ser más cuidadosas, y abandonemos a su suerte a nuestros ojos escogiendo tanto sombras de ojos como lápices, eyeliners y máscaras de baratija. Craso error. Para empezar a cuidar nuestras pestañas es fundamental adquirir una máscara de buena calidad, que no solo se fije bien sino que no haga grumos y además se mantenga intacta las horas que hagan falta.

Sí al rizador

Acostúmbrate a utilizar el rizador de pestañas, pues las elevará ligeramente, parecerán mucho más largas y harán tu mirada más profunda y bonita. ¿Un truco que no falla pero debes reservar únicamente para ocasiones muy especiales, pues no hay que abusar de él? Calienta el rizador antes de aplicarlo, verás cómo notas mucho más su efecto. ¡Y cuidadito con no quemarte!

Aplica siempre tres pasadas

Utiliza en primer lugar una máscara voluminizadora, asegurándote de aplicarla siempre de la raíz a las puntas, pues en ocasiones la ponemos solo en la punta y el efecto no es el mismo. Una vez se seque, aplica una segunda pasada, también de raíz a puntas y también en las pestañas de abajo –en este caso mejor si es una máscara con efecto alargador–, y, por último, cuando esté seca, acaba con una tercera aplicación. En esta última, intenta enrollar las pestañas en el cepillo de la máscara y dejarlas así durante un rato. La última aplicación puedes realizarla, si lo deseas, con una máscara waterproof, para asegurarte de que tu maquillaje se mantendrá intacto. Este tipo de productos suelen dejar grumos, de manera que es conveniente que una vez se haya secado peines cuidadosamente las pestañas con un peine específico.

Atención a los cepillos de las máscaras

No olvides que el cepillo con el pincel más grueso y separado es para dar volumen y el que tiene las ranuras más finas es para alargar. Utiliza el que te convenga en función de tus necesidades o, si te interesan las dos cosas, puedes usar los dos, uno en la primera aplicación y otro en la segunda. También puedes escoger uno u otro cepillo dependiendo del maquillaje y look, pues es posible que en función de la ocasión te interese más ganar largada o volumen.

Desmaquíllalas correctamente

Acostúmbrate a desmaquillar todos los días las pestañas con productos específicos, pues el exceso de maquillaje les pasa factura y hace que se vuelvan frágiles y quebradizas. Es importante que lleves a cabo esta operación con cuidado, pues al retirar la máscara bruscamente puedes llevarte por delante unas cuantas pestañas.

Polvos de talco

A veces tu mejor aliado se encuentra en el armario de tu baño y además es baratísimo. Aplica con una brocha pequeña polvos de talco en tus pestañas y a continuación ponte con normalidad la máscara hasta que cubra por completo todo el talco. El resultado de esta operación son unas pestañas mucho más tupidas y muy pero que muy bonitas. Ten cuidado a la hora de aplicar los polvos de talco y asegúrate de que estos cubran por completo todas las pestañas. ¡El resultado es milagroso!

Aceite de ricino

Si te acostumbras a aplicarte aceite de ricino al menos un par de veces a la semana verás cómo tus pestañas lo notan. Este producto fortalece cabello, cejas y pestañas gracias a su contenido en vitamina E. Utiliza una máscara gastada –o un bastoncillo– para ponértelo con cuidado a poder ser por la noche, antes de ir a dormir.

Extensiones de pestañas

Si lo has probado todo y aún así no te convencen los resultados, siempre puedes recurrir a unas extensiones de pestañas, que duran aproximadamente un mes. Te colocarán aproximadamente unas 100 por ojo y la sesión dura una hora y media aproximadamente. El resultado será muy natural, y se adaptará a las características, color y textura de tus pestañas. Numerosas famosas han afirmado estar encantadas con este servicio.