Una rutina equilibrada en la manera de comer, a base de productos de temporada como las legumbres, los frutos secos o las setas, aporta a nuestra dieta sabores apetitosos, una dosis extra de salud y efectos beneficiosos en nuestro bienestar que se aprecian en aspectos concretos como la pérdida de peso, el brillo del cabello o la sedosidad de la piel.

Si somos lo que comemos, toma nota de los alimentos que debes ingerir en esta época del año para verte mejor por fuera y por dentro.

Setas y hongos. Son ricas en hierro, fósforo y potasio, minerales vitales para el organismo. Su alto contenido en proteínas de valor biológico también nos cuida por dentro.

Legumbres. La dieta mediterránea no las deja nunca de lado. Y es que no hace falta ingerirlas en forma de guiso. Las legumbres se pueden tomar de mil maneras diferentes y en todas ellas nos beneficiaremos de su contenido en proteínas, cinc y biotina. Componentes que ayudarán a nuestro pelo a lucir más fuerte e hidratado.

Espinacas. Ricas en carotenos, las espinacas ayudan a resaltar y mantener brillante el blanco de los ojos. Algo que dará a tu mirada un aspecto más descansado, incluso si no levantas la vista de la pantalla.

Brócoli. El brócoli aporta la vitamina A y C necesaria que nuestro cabello demanda en invierno para lucir fuerte y saludable. Ya sabes, mete más ‘arbolitos’ en tu dieta.

Espárragos trigueros. Es, sin lugar a dudas, el alimento más diurético de la dieta mediterránea. Si sufres de retención de líquidos o tienes problemas de riñón, los espárragos verdes se convertirán en tus mejores amigos.

Frutos secos. Las castañas, las almendras, los anacardos y todos esos frutos secos que te apetecen cuando llega el frío, son algo que no debe faltar en ninguna dieta por la cantidad de hierro, fósforo, vitaminas y nutrientes que aportan al organismo. Salud dentro que se transforma en belleza por fuera. Eso sí, no conviene abusar de ellos, ya que suman un gran aporte calórico.

Crema de calabaza | iStock

Ostras. Las navidades son para darse algún que otro capricho. Y uno de ellos puede ser pedir un plato de ostras. Su alto contenido en cinc y ácidos Omega 3 ayudan a regular el exceso de sebo en la piel y a combatir el acné causado por el estrés.

Yogur. Los beneficios del yogurt natural son infinitos, sobre todo en lo que respecta a aporte de proteínas y poder saciante. Pero en lo que a belleza respecta, es también el gran aliado contra las ojeras y las bolsas gracias a sus aminoácidos. Si no tienen lactosa, evitarás además la hinchazón del estómago.

Calabaza. Halloween nos trae mucho más que historias de miedo y disfraces. El 31 de octubre marca la temporada de la calabaza en nuestra alimentación. Su alto contenido en agua y su bajo aporte de calorías y de hidratos de carbono, hace que nos ayude a expulsar líquidos mientras y a cuidar la línea.

Aguacate. Cada mañana Instagram nos despierta con millones de desayunos a base de aguacate. Y es que, más allá de su fotogenia verde, hay una razón de belleza para comerlos. El aguacate es un antioxidante natural con demostrados efectos en el cabello, las uñas y la piel. Combate las arrugas, fomenta la regeneración celular y la circulación y alivia las irritaciones de la dermis. Posee fibra, magnesio y ácido fólico y contiene más potasio que un plátano mediano.

Tomate. En lenguaje de belleza, el tomate es sinónimo de piel brillante. Y si algo hay en invierno son tomates. Para contrarrestar el efecto apagado de la piel que se produce al acabar el verano y perder el tono conseguido con los rayos de sol, los antioxidantes del tomate aportan un tono rosado saludable y devuelve a la piel el brillo perdido.

Arándanos. ¿Sabías que los frutos rojos ‘limpian’ los dientes? Puede parecer lo contrario por su explosión de color en la boca, pero son clave para conseguir una sonrisa bonita y brillante. Concretamente los arándanos poseen componentes que impiden que las bacterias permanezcan entre los dientes y encías. Eso sí, hay que comerlos los arándanos al natural y no en zumos azucarados que puedan dañar el esmalte.

Algas. Los vegetales marinos como el nori o el wakame están cargados de hierro y fitonutrientes, que ayudan a lograr una piel bonita y flexible. El hierro, el manganeso, el yodo, el cobre, el zinc, los ácidos grasos Omega 3 y el selenio que contienen algunas algas, son esenciales, además, para un cabello y unas uñas saludables. ¿Hace un ramen?