Si eres de las que pasa horas mirando fijamente las pantallas del teléfono y el ordenador (¿quién no?), hazte un favor y protege tu piel y tu cabello. Existen cosméticos específicos para ello.

Aunque te parezca cosa de ciencia-ficción, existen pequeñas partículas contaminantes en las pantallas que nada más ser descubiertas plantearon preocupaciones sobre la salud respiratoria. Debido a su tamaño extremadamente diminuto, los científicos y los médicos estaban preocupados por la facilidad con que podían introducirse en nuestro tracto respiratorio y causar serias implicaciones para la salud.

A esta realidad le siguieron las preocupaciones sobre los efectos peligrosos de estas micropartículas en la salud de la piel, ya que habían comenzado a aumentar las incidencias de erupciones cutáneas y brotes alérgicos. No pasó mucho tiempo para que su relación con la aceleración del envejecimiento de la piel se pusiera bajo el microscopio, pues las grandes marcas de belleza, conscientes de esta creciente intranquilidad, ya trabajaban con una nueva gama de cuidado facial anticontaminación.

Desde entonces, el cuidado de la piel contra la contaminación se ha convertido en una constante, y son numerosas las marcas de belleza que ofrecen actualmente fórmulas con antioxidantes que prometen defendernos de los ataques de radicales libres provocados por las partículas contaminantes.

Crema facial | iStock

Pero justo cuando creíamos que lo teníamos todo controlado y estábamos haciendo lo suficiente por proteger nuestra piel de la contaminación, la industria de la belleza nos plantea otra duda, esta vez sobre el daño potencial que le causan a la dermis y al cabello las largas horas de exposición a dispositivos digitales, y más concretamente a la luz azul que estos emiten.

Para empezar, ¿qué es exactamente la luz azul?

También conocida como luz visible de alta energía, o luz HEV, la luz azul tiene un rango de longitud de onda de 380 a 500 nm, en comparación con el rango de longitud de onda de los rayos UV de 280 nm a 400 nm. Lo que significa que la HEV Light puede penetrar más profundamente en el tejido de la piel que los rayos UV para llegar a la dermis e interrumpir la producción de colágeno.

Si bien hay estudios científicos que demuestran que la exposición a la luz azul puede estar relacionada con un aumento en la sensibilidad de la piel y la pigmentación, estos no hablan de la luz azul de los dispositivos digitales, pues la principal fuente de luz azul sigue siendo el sol. Las bombillas y los dispositivos electrónicos como la televisión, las tablets, los ordenadores y los smartphones son solo otras fuentes de luz azul. Aunque los científicos no son concluyentes en cuanto a cómo de dañina es este tipo de contaminación en los dispositivos digitales, ha surgido la preocupación debido a la frecuencia con la que estamos expuestos a ella y la intensidad provocada por la cercanía de estos aparatos a nuestra piel y cabello.

En resumen, es cierto que se requiere de mayor investigación para vincular directamente la luz azul emitida por los dispositivos digitales con la causa de la sensibilidad de la piel y la aceleración de la pigmentación, pero nunca viene mal empezar a protegerse.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Lo primero, mejorar nuestro kit básico de belleza anti-polución con productos que contengan elementos capaces de combatir esta nueva forma de contaminación. “Conviene evitar usar champús con sulfatos, ya que provocan que el cuero cabelludo se escame y el cabello quede más abierto y expuesto a que se deposite la contaminación en las cutículas”, expone Mario Anes, director artístico de Cotril España. Para combatir la contaminación capilar producida por la luz azul, “Hay que usar productos que contengan filtros antipolución, como Pollutant Defending Mask y City Detox Spray Mask de la línea Naturil de Cotril”.

Por otro lado, cabe recordar que la oxidación es la causa principal del envejecimiento de la piel. “Si vives en una ciudad debes aplicar antioxidantes a diario y una buena protección solar durante todo el año, no sólo en verano, para proteger la piel del envejecimiento prematuro. Busca la A, la B y la C en tus productos de cosmética, estas tres vitaminas son el trío ideal para proteger la piel de día y repararla de noche”, aconseja Elena Sáez, fundadora de La Crème Organics.