Afortunadamente, hay una serie de pasos que puedes seguir para ponerle fin al círculo vicioso de espinillas obstinadas y frustrantes que se empeñan en aparecer una y otra vez, siempre en el mismo lugar. Esto es lo que necesitas saber sobre estos granos difíciles de combatir, y cómo eliminarlos para siempre.

1. Esa espinilla podría ser en realidad un quiste

Las espinillas subcutáneas que se hinchan y nunca llegan a un punto crítico son en realidad pequeños quistes conocidos por aparecer siempre en el mismo lugar. Se desarrollan cuando el poro, que tiene la forma de un tubo largo, se ramifica y hace que el aceite se desvíe de su camino hacia la superficie de la piel.

Cuando esto sucede, el aceite forma una forma de "globo" debajo de la piel y se infla y se desinfla dependiendo de cuánto aceite esté produciendo. Si tienes grandes grupos de estos pequeños quistes y crees que pueden dejarte cicatrices, tu médico podría recetarte una píldora anticonceptiva, espironolactona, antibióticos o incluso Accutane.

Para un quiste ocasional, lo mejor es un tratamiento tópico. Los limpiadores pueden hacer mucho. Busca soluciones no para el acné sino para las manchas, que contengan ácido glicólico o salicílico o peróxido de benzoilo.

2. No estás estallando esa cabeza blanca de la forma correcta

Si eres de las que aprieta las espinillas hasta que explotan, lo más probable es que no hayas eliminado del todo el problema y que el grano vuelva a inflamarse nuevamente. La irritación o las bacterias expuestas pueden hacer que se forme otro grano justo al lado del anterior y hacerte creer que se trata del mismo.

Espinilla | iStock

Es más fácil decirlo que hacerlo, pero lo mejor que puedes hacer para tratar una cabeza blanca es no hacer nada. Estallarlas puede provocar cicatrices, a menos que te pongas en manos de un profesional. Pero si no te puedes resistir al extraño placer de reventar granos, al menos hazte con un producto con ácido salicílico para eliminar el exceso de aceite y evitar que el poro se bloquee nuevamente.

3. Tus rutinas de belleza inadecuadas pueden tener la culpa

¿Tienes la mala costumbre de tocarte la cara cuando estás estresada y leer correos electrónicos a la vez? ¿Nunca has desinfectado tu teléfono móvil? Entonces puede que esos brotes sean en realidad acné mecánico, granitos causados por el calor, la fricción y la presión contra la piel en contacto con fuentes de bacterias. Así que, además de mantener las manos fuera de la cara, intenta limpiar tu teléfono semanalmente o después de largas sesiones de chat.

4. El acné hormonal existe

Si jurarías que esos granitos siempre aparecen a la vez que tu período, estás en lo cierto. La regla produce una activación de andrógenos de las glándulas sebáceas. Y ocurre siempre en el mismo área de nuestra: las mejillas inferiores, la barbilla, la línea de la mandíbula y el cuello, porque esta es la línea de fuego.

En lugar de ponerte a explotar espinillas como si no hubiese un mañana e infectar tu piel, puedes lidiar con los drásticos cambios hormonales de dentro hacia fuera. Los dermatólogos suelen usar espironolactona, un bloqueador de andrógenos, con o sin control de natalidad, que ayuda a contrarrestar los brotes de acné hormonal.