Puede que en este caso su intención tampoco fuera engañarte, pero con este discurso satisfacían su objetivo de que no pasáramos de la media melena. ¿El resultado? Jamás nos llegaba a la altura de la nalga como pretendíamos, porque en cuanto se veía un poco más largo, nos cortábamos un poco más de las puntas, y entrábamos en un bucle: me lo corto para que me crezca pero no me crece porque me lo corto.

Lo cierto es que el pelo crece más rápido o más lento según tu genética y los nutrientes que le estés dando. Cortar las puntas no afecta a los folículos del cuero cabelludo, que es lo que determina cuánto y cómo de rápido te crece.

Muchos mitos giran en torno al aspecto de nuestra melena, pero no todos son ciertos. Seguro que has escuchado en muchas ocasiones que es malísimo lavarse el pelo a diario, o que es mejor hacerlo con agua fría. Ambas creencias tienen muchos matices.

También hay quienes afirman que secar el pelo al aíre es más conveniente que hacerlo con secador, aunque esto tampoco es del todo cierto. Igualmente, la decisión de cambiar de vez en cuando de champú para que el pelo no se acostumbre no será determinante en la velocidad a la que se ensucie. Te animamos a que eches un vistazo a este vídeo y compruebes por qué no deberías creerte cinco afirmaciones de las que toda la vida hemos estado convencidas.