Puede que no lo hayas pensado nunca pero tus pinceles son la columna vertebral de tu kit de belleza. Al fin y al cabo, es a las brochas a las que has de agradecer la perfecta aplicación de tu maquillaje, pues son ellas las que te ayudan a dejar de ser Morticia y convertirte en Beyoncé todos los días.

Así que, es hora de mantener impolutas tus más sagradas herramientas. Piensa en la limpieza de los pinceles como una parte esencial de su rutina de belleza. No en vano, la acumulación de suciedad y aceites en los pinceles de maquillaje puede causar brotes de acné y erupciones cutáneas llamadas dermatitis.

Estos son los mejores trucos y consejos para eliminar el maquillaje residual, la suciedad y los aceites de tus valiosas armas.

Lo que debes limpiar cada semana

Toda la porquería de la que acabamos de hablar desaparece después de una buena limpieza de los pinceles. Si eres una artista de maquillaje o simplemente alguien que usa una cantidad significativa de productos cosméticos con regularidad, deberías incluso limpiarlos después de cada uso.

Las brochas faciales que usas para aplicar la base, el corrector o los polvos, debes limpiarlos una vez a la semana. Los pinceles para los ojos o los pequeños cepillos que usas para las sombras, después de cada uso.

Lo que debes lavar cada mes

No hay que confundir limpieza de pinceles con ‘lavado’ de pinceles. La limpieza se debe hacer semanalmente, como hemos mencionado anteriormente, pero el lavado en profundidad conviene hacerlo una vez al mes con un jabón suave.

Este es el método de lavado de cepillos más efectivo que debes incorporar a tu rutina de belleza desde hoy mismo:

1. Pon una cucharada de champú suave en un vaso y llénalo con agua tibia.

2. Agita los pinceles en el agua y masajea suavemente las cerdas para eliminar mejor la suciedad.

3. Enjuaga con agua limpia y escurre las brochas con cuidado en una toalla de papel, que absorberá el limpiador y se llevará la suciedad.

Pinceles y brochas de maquillaje | iStock

El jabón para los platos, tu mejor aliado

El limpiador más potente y efectivo para tus pinceles y brochas de maquillaje es el jabón para lavar la vajilla. Como suelen decir en los anuncios de la tele, son capaces de eliminar prácticamente cualquier tipo de suciedad. Si no tienes otra cosa a mano, llena una taza pequeña con agua tibia y añade unas gotas de lavavajillas, agítalo y listo. Ya tienes tu jabón para pinceles. No es ninguna locura, los productos para lavar los platos están diseñados para eliminar aceites y grasas resistentes, lo mismo que necesitas para eliminar la suciedad de tus herramientas de tocador.

Lo mismo para las esponjas de maquillaje. Déjalas en el vaso con jabón lavaplatos sumergidas durante unos minutos. Luego enjuágalas con agua tibia, escurre en una servilleta de papel y repite el proceso. Por último, coloca el vaso con las esponjas en el microondas durante unos segundos (mientras vigilas que no les pasa nada raro, por supuesto) para deshacerte por completo de las bacterias.

Cuándo es hora de reemplazar tus pinceles

Los pinceles buenos y las esponjas de calidad pueden durarte toda la vida con esta rutina de limpieza. Mientras las cerdas no se desprendan, el material no huela o esté descolorido, puedes seguir usándolos sin problema. No obstante, si notas que alguna de tus herramientas no está tan limpia como antes, puede que sea el momento de reemplazarla. Por regla general, cada tres meses deberías comprar cepillos nuevos para dar salida a los viejos, incluso si los lavas a menudo.

Con respecto a los cepillos que se usan para aplicar los polvos, sabrás que están listos para una limpieza por la acumulación de producto en las cerdas o en la base donde las cerdas se encuentran con el metal. Para los pinceles sintéticos o los que se usan para cremas o líquidos, habrá llegado el momento de lavarlos porque la forma del pincel se pondrá demasiado densa y las cerdas comenzarán a agruparse.

Un par de cosas antes de irte:

- Opta por servilletas o toallas de papel que no sean propensas a las pelusas para que no te dejen los cepillos con aspecto polvoriento.

- No limpies en exceso los pinceles. A veces, cuando estos están súper limpios no recogen el producto adecuadamente. Se trata de encontrar el equilibrio. Un poco de ‘grano’ en el pincel siempre será mejor a la hora de aplicar el maquillaje o las sombras. No se trata de dejar que se acumule la porquería, pero tampoco de dejarlos más relucientes que el suelo de una catedral.