¡Siempre funcionan!

¡Siempre funcionan!

Estos son los trucos de belleza de tu abuela que debes recuperar

Reconoce que por muchas cremas que te apliques, por muchos cosméticos que compres, jamás vas a tener la piel como tu abuela. Hoy te contamos cuáles eran sus secretos de belleza que deberías aplicar ya.

Mujer poniéndose crema en el cuello
Mujer poniéndose crema en el cuello | iStock

Laura Martín (@Laura_Publisher) | Madrid | 05/11/2018

Manos

Comencemos con las manos. A primera vista, las más castigadas, y en verdad lo son. Tu abuela ha pasado por frío, épocas sin calefacción, seguramente haya conocido lo que es ir a lavar al río (no hace falta remontarse siglos atrás, en los años 60 en España era una práctica común y habitual). Piensa en lo mal que se te ponen a ti las manos con la lejía o al fregar, y es apenas una vez al día. Y ahí está tu abuela, con las manos suaves siempre, con un olor característico, y siempre listas para todo. Jabón natural es parte de su secreto, más agua fría y menos caliente, las abuelas no pierden tiempo y no gastan tiempo en esperar que el agua esté hirviendo, ni se ponen guantes… Ellas cocinan, lavan, friegan… y no hay tiempo que perder.

Laca

Tu abuela iba a la peluquería de vez en cuando, y el peinado le duraba días en perfecto estado. Puede que el secreto fuera no dormir apenas, porque las abuelas siempre están despiertas, pero también puede ser esa laca de toda la vida, el bote azul que venden en todas las perfumerías y que debería tener un monumento por lo efectiva que es. La laca Nelly es un clásico, mucho más efectiva que las actuales y mucho más barata. Un básico que deberías añadir a tu rutina cuando necesites. Ese olor además…

Labios rojos

Las abuelas tenían una barra de labios, tal vez dos. Y no sabes por qué siempre estaba perfecta, le duraba horas y parecían más colores cuando los mezclaba. Esos labios finos, elegantes, con los dientes manchados al inicio por el color, porque siempre se manchaba los dientes, ¡y cómo tintaban las barras de labios de antes! ¿Qué ha pasado para que nosotras tengamos que comprar miles, se rompan, se caigan, se vaya al instante, resequen… o peor, no tinten y cueste horrores eliminar el color? Recuerda, ella también utilizaba la barra de labios para dar un ligero rubor a las mejillas. Un ritual sencillo y efectivo.

Lavarse la cara | iStock

Jabón

Un básico de las pieles suaves no sólo es la hidratación, sino la oxigenación, la liberación de endorfinas, el estar activo, hacer ejercicio… Hoy en día, haces ejercicio y la piel se nota completamente diferente. La activación de todo el organismo influye y mucho. Las abuelas no paran, están todo el tiempo haciendo cosas. Recuerda cuando tu abuela salía de la ducha, ese jabón natural que hacía ella, o el clásico jabón con aroma a colonia de toda la vida. ¿Por qué a ella le duraba más, le dejaba la piel suave e hidratada y en muy pocas ocasiones necesitaba más productos? Tal vez sea genética, pero empieza a sospechar que antes los productos eran más efectivos.

Hidratante corporal

Recuerda cuanto antes de acostarse tu abuela se ponía crema en el cuerpo. Un buen rato en los pies, un ratito en los brazos, las rodillas las activaba con esmero, el cuello, las manos… Y la cara, porque antes de acostarse es clave que la hidratación actúe. Las abuelas son generosas con las cremas porque saben la importancia de una buena elasticidad de la piel, que es el gran secreto de las hidratantes. ¿Recuerdas las veces que esta semana te has dado crema en codos, tobillos, pies, manos, cuello, rostro… al acostarte? ¿Y cuántas cremas tienes en tu baño, tal vez para todas esas necesidades? Tal vez debas cambiar de rutina, y tener sólo un buen producto.

Aceite de romero

Si a tu abuela le dolían las piernas se daba un pequeño masaje con aceite de romero. Si le duele la espalda, más aceite de romero. Si era un tobillo, la rodilla… todo se arreglaba con aceite de romero, y era verdad. También, el aceite de oliva virgen extra tiene un polifenol que se llama oleocanthal, que actúa como un anti inflamatorio natural para el cuerpo. Hoy en día existen derivados en farmacias, en tiendas de cosmética… Pero lo natural es siempre lo más efectivo. Si añadimos además el toque del romero, tendrás todas sus propiedades nutritivas para el cabello, el cuerpo, los dolores musculares… Y no necesitarás gastar más en productos específicos. Además de seguir aportando hidratación a tu cuerpo, que es lo que necesita de verdad.

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