Vamos a empezar a cambiar ciertas rutinas para que tu piel en unas semanas luzca como se merece.

Limpieza

Da igual que no te maquilles, que pienses que con cualquier jabón te puedes limpiar la piel, que da lo mismo si te frotas con la toalla… la limpieza es clave y más en verano que sudamos, aplicas más cremas, vas a la piscina, la playa, un lago, un río… Vamos, que no puede sufrir más. Sin olvidar el aire acondicionado, las vueltas que das por la noche y te frotas con la almohada… Por eso limpiar la piel es tan importante. Si no quieres emplear mucho tiempo, un algodón y agua micelar será suficiente. Si buscas más, añade un jabón específico y un tónico. La limpieza es la base de tu piel, por eso es tan importante que lo hagas bien.

Y, por cierto, nada de elegir productos con alcohol si tienes la piel grasa. “El alcohol sólo ayudará a resecar más la piel que responderá segregando más grasa para equilibrarla. Además, los lavados agresivos modifican la barrera cutánea y la microbiota promoviendo la inflamación, por lo que se deben elegir limpiadores efectivos pero que no resequen la piel en exceso”, explica Carmen Chorto, asesora científica de Eucerin.

Hidratación con protección

Si no pudieras aplicarte más que una crema, que sea protección solar. La protección evita las manchas, que envejecen a quien las tiene y pueden derivar en problemas cutáneos, llegando incluso al cáncer de piel. Pero también crean una barrera importante para proteger las zonas más sensibles, como los labios, el contorno de los ojos, que necesitan mucha hidratación para que cuando estás en la calle y hay sol, necesitan estar protegidos y al guiñar los ojos no se arruguen más de la cuenta. Es fundamental la prevención para no echarte años encima. Unas patas de gallo muy marcadas por no cuidarte como debes te harán parecer mucho más mayor de lo que eres.

Sequedad en los codos | iStock

Aguas termales

Puede parecer una tontería, pero si estás en un ambiente muy reseco con aire acondicionado, será fundamental que refresques tu piel a menudo, que no llegue a estar tirante ni que llegues a sentir que está seca. Aplicar aguas termales hará que refresques tu piel de manera natural sin obstruir el poro y dejando que cualquier maquillaje permanezca estable. Que la piel no tire, no esté tersa, se mantenga hidratada, es clave para que las arrugas no se marquen y esa jugosidad de la piel permita movimientos sencillos sin forzar.

Los detalles que delatan tu falta de cuidado en la piel:

-Una nariz llena de puntos negros, falta limpieza.

-Piel reseca, zonas que tiran, arrugas profundas… le falta hidratación en cantidades industriales.

-Piel apagada, sin luz… necesitas limpiar en profundidad, relajar el rostro con un buen masaje, y elegir una hidratante adecuada a tu tipo de piel, uno de los errores más comunes.

-Un escote seco, lleno de arrugas… cuidar el rostro no acaba en el mentón, el cuello y el escote es fundamental, es el punto donde nuestra edad puede salir a relucir con un simple vistazo, y de nada servirán unas mejillas perfectas, si el cuello y el escote están abandonados.

-Manchas de sol cual mapache, algo estás haciendo muy mal con tu piel, no sólo que no la estás cuidando, ni protegiendo, es que después de la exposición al sol no aplicas blanqueadores, ni hidratantes, ni calmantes… y es fundamental.

-Eccemas, rojeces… no sólo tu cuerpo está reaccionando a algún problema y debes mirar bien cuál, sino que no estás tratando el problema de manera adecuada y puede ir a más. Consulta con un dermatólogo para ser qué producto es el más adecuado para que no vaya a más, no pique y no se extienda.

-La zona T muy marcada, no sabes qué tipo de piel tienes y lo que es peor, no has encontrado la hidratante y el producto de limpieza más acorde. Empieza por ahí, es fundamental un buen diagnóstico.