Si estás muy metida en esto del maquillaje, los youtubers de belleza y los tutoriales, seguro que ya sabrás que comprar cosméticos de segunda mano está a la orden del día. Y hay opiniones para todo. Están los que ven un negocio bastante rentable y también los que ponen cara de asco cuando les dices que tu nueva base es usada. Sin embargo, la demanda de estos productos continua.

Al parecer, la tendencia comenzó entre un grupo de millennials japoneses muy ahorradores. En Estados Unidos ya existen comunidades online como Glambot, Poshmark y MUABS, en las que sus miembros pueden vender o comprar productos de belleza que no quieran o no usen por una fracción del precio original del minorista. Hay reglas, por supuesto, y varían de un lugar a otro. En Glambot, por ejemplo, el producto no puede estar caducado y debe quedar al menos el 50 por ciento del contenido, mientras que en Poshmark debe estar completamente nuevo.

Se trata de un fenómeno que nadie vio venir, pero que en el fondo no sea tan sorprendente. Vivimos en el mundo de las aplicaciones de segunda mano, vendemos coches, muebles, ropa y todo tipo de cosas usadas que ya no queremos. Ganar algo de dinero por deshacerse del maquillaje era cuestión de tiempo. A quién no le han regalado alguna vez una paleta de sombras de ojos con colores que jamás usaría o quién no se ha equivocado comprando un lápiz labial de un tono completamente distinto al que buscaba. ¿Por qué guardarlo sin usar y descuidado, o quizás tirarlo nuevecito, cuando puedes darle una segunda vida? Bien pensado es un Win-Win de manual. Por el lado del comprador existe la emoción de obtener un artículo codiciado de una prestigiosa marca a un precio inferior. Por la parte del vendedor, está el ganar dinero con un producto que sólo ocupaba sitio en su tocador.

Pero, ¿qué opinan los dermatólogos de todo esto? "De segunda mano solo significa que alguien lo tenía antes que tú; no necesariamente quiere decir que se haya usado, y si lo que adquieres es nuevo o básicamente nuevo por menos de lo que te hubiera costado en una tienda, ambas partes ganan", comenta una profesora clínica asociada de dermatología en Madrid. "Eso sí, para curarte en salud necesitas conocer la calidad del producto que estás comprando y la calidad de la fuente".

Cuando se trata de comprar cosméticos usados, nunca está de más tomar precauciones, por razones obvias. Los peligros se presentan en forma de infecciones por contacto, tanto bacterianas como virales, que pueden causar foliculitis (una infección del folículo piloso), impétigo (una infección de la piel) y un crecimiento excesivo de levadura (infecciones fúngicas). La conjuntivitis se puede contraer a partir de productos oculares contaminados, como rímel, delineador de ojos y pestañas postizas; el virus del herpes del brillo labial, lápices labiales o delineadores labiales (el virus puede sobrevivir en una superficie seca e inanimada hasta ocho semanas). Y el resultado más aterrador de todos es la posibilidad de contraer una enfermedad incurable o cicatrices permanentes.

A pesar de las pautas del vendedor, que seguramente estén destinadas a proteger a los compradores y sus compras, la realidad en este tipo de transacciones es que no hay una garantía absoluta de que obtendrás la calidad que pagaste. Hay demasiadas incógnitas: cómo se conservó, cuánto tiempo ha permanecido abierto, hace cuánto que lo compró, cuántas manos lo han tocado y a qué se ha expuesto. Y aunque los productos fabricados por grandes marcas comerciales de belleza están formulados con conservantes para extender su vida útil y proteger contra las bacterias, todavía existe una posibilidad de que puedan contaminarse después de haber sido utilizados.

Maquillaje | iStock

Si vas a lanzarte a comprar maquillaje de segunda mano, preocúpate más por las marcas poco conocidas o los productos naturales que no contienen conservantes, porque tienen un mayor riesgo de causar problemas. La regla más básica, según los dermatólogos, es oler el producto y si huele a moho o no huele bien, entonces no lo uses. Esto no es posible en una venta online, pero si quieres probar suerte, los productos más seguros suelen ser los polvos, los tubos con una pequeña abertura o los botes que emplean una bomba para hacer salir el líquido desde la base, pues estos minimizan la contaminación potencial.

Pasa de frascos abiertos y productos cremosos. Y nunca compre máscaras, delineadores de ojos y brillos labiales (una vez que el aplicador esté contaminado, todo el tubo se verá comprometido). Otras medidas de seguridad incluyen cortar el extremo de los lápices labiales y rociar alcohol para desinfectar los polvos.

Está fenomenal ser consciente del medio ambiente y de reutilizar en lugar de tirar a la basura y obtener algo nuevo, pero recuerda que cruzar la estrecha línea puede volverse peligroso. Sé inteligente y no asumas que el producto que está bien solo porque te lo venden.