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OJO CON LA CADUCIDAD

Cómo darte cuenta de que tus cosméticos han caducado

El verano en ocasiones parece un bucle sin fin: mismo lugar de vacaciones, misma gente, misma rutina, misma maleta... Pero aunque parezca que hay algo que siempre es igual, como los cosméticos, hay que tener especial cuidado y revisar a menudo qué es lo que no utilizas.

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No es que tengas que hacer un Marie Kondo en tu cuarto de baño y tirar los mil botes, frascos, cremas, esmaltes, que acumulan polvo. Lo que tienes que hacer es saber qué utilizas, qué no, y si lo quieres volver a utilizar está con sus cualidades perfectas.

¿Por qué te decimos esto? Muy sencillo, porque pierden sus propiedades, luego su efectividad, y pueden llegar a ser perjudiciales para la salud.

Cómo saber que los cosméticos han caducado

Tres factores claves: olor, color y textura.

La importancia del olor: las cremas huelen bien, a jabón, los bronceadores huelen a verano de una manera especial, los perfumes incluso siempre huelen parecido... Pero pasado un tiempo, y si no los utilizas, es mucho mejor que los desheches. De este grupo, los perfumes son los que más pueden perdurar en el tiempo, pero para que aproveches todas sus notas y cómo fueron creados, utilízalos de manera continuada. Una vez abiertos están ya expuestos a cambios de temperatura, oxigenación, etc...

Los bronceadores son el grupo más delicado. Evita llevarlos a la playa y dejarlos al sol durante horas, altera el calor mucho sus propiedades. De la misma manera, una vez acabado el verano, no los guardes para otro año. Sigue utilizándolos hasta que se agoten, el verano que viene olerán mal y no te protegerán.

Hay hidratantes que si son de tratamiento (noche, mascarillas, extra hidratantes, contorno de ojos, sérum) que cumplen lo que prometen y para lo que fueron creados si lo usas como debes, y el tiempo en este caso es clave. Más de 6 meses sin utilizar un producto así, tíralo. No aportará beneficios a tu piel, olerán incluso 'raro', y es mejor que los tires.

Cosméticos | iStock

Con el maquillaje líquido pasa igual, o los esmaltes. Cierto que estos últimos pueden durar muchos meses abiertos pero en las mejores condiciones, sólo unos meses. De ahí que las marcas hayan pasado a formatos más pequeños para desperdiciar menos producto. Ese olor intenso al abrir un esmalte abierto desde hace años puede hasta marear.

La importancia de color: si el producto es de un color y al abrirlo pasado un tiempo ha cambiado, a la basura. Si abres un bronceador y el borde está anaranjado o marrón, tíralo. Si una crema es de un color y parece que se haya 'cuajado', fuera de tu armario. Si un maquillaje de color suave ahora se ve marrón intenso, no es cuestión de que lo muevas más, tíralo en cuanto puedas porque sólo te quedará mal en la cara.

La textura: productos que se licuan y productos que se solidifican. Todos a la basura. Las texturas nos indican el grado perfecto de un producto, que te va a proteger, cuidar, por lo que es clave que lo uses en perfectas condiciones. ¿Te comerías una mayonesa cortada? Es mayonesa, ¿verdad? Pues lo mismo con las cremas que cambian de textura. Sobre todo en verano con los protectores solares. Incluso si pruebas a ver el estado de tu bronceador al volver de la playa, verás que está muy muy líquido. Por eso llévate envases pequeños, y déjalos siempre a la sombra y bien protegidos.

Si sigues la regla del color, del olor y de la textura, dejándote llevar también por los sentidos, incluido el sentido común, aprovecharás todo el potencial de los cosméticos y protegerás tu piel como debes.

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