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¡Pies al aire!

Acaba con los callos en los pies con estos remedios caseros

¡La época de sandalias ya está aquí! Y aunque es muy tentador lucir los pies y dejar que respiren durante el verano, cuando se tienen durezas, conocidas popularmente como callos en los pies, la experiencia puede no ser tan agradable o estética. Por eso, recurrir a remedios caseros como la ortiga, la manzanilla o la cebolla, pueden mejorar su estado y hasta eliminar las molestias que causan al andar.

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Engrosamiento de la piel o durezas e irritación del tejido, son algunas de las características principales que causan los callos en los pies. Estos, pueden ser blandos, que están ubicados generalmente entre los dedos o de tipo vascular porque contienen capilares sanguíneos que suelen ser muy dolorosos.

Si bien los callos pueden tratarse con remedios mecánicos como la piedra pómez o raspadores, es importante tener cuidado de no producir una herida sangrante cuando se usen estas alternativas. Lo importante es hidratar frecuentemente la zona y así, eliminar la piel seca que los produce.

BICARBONATO DE SODIO PARA LOS CALLOS DE LOS PIES:

El bicarbonato de sodio además, de ser un ingrediente económico e inofensivo es ideal para aliviar el dolor en los pies, la sensación de cansancio e incluso la hinchazón; gracias a sus múltiples propiedades y beneficios para la piel.

Ingredientes:

• Un recipiente amplio para sumergir los pies

• 3 cucharadas de bicarbonato de sodio

• 1 litro de agua caliente

• Crema hidratante

• Unas gotitas de aceite de lavanda (opcional)

Preparación y modo de empleo:

• Primero lavad bien los pies con agua y jabón para eliminar cualquier suciedad. Cuando estén listos, colocad el agua caliente dentro del recipiente y añadid el bicarbonato de sodio y si queréis un tratamiento más relajante y placentero, podéis aplicar algunas gotitas de aceite de lavanda.

• Luego, colocad los pies dentro del recipiente y dejad que reposen 15 ó 20 minutos.

• Pasado este tiempo, sacad los pies del agua y frotad los talones con una piedra pómez.

• Para terminar, hidratad los pies con alguna crema o si lo preferís, opciones como el aceite de coco o la vaselina son una buena alternativa.

• Repetid este tratamiento una o dos veces por semana hasta empezar a notar mejoría.

• Si las callosidades son muy resistentes, también se puede hacer un tratamiento más intenso mezclando un poco de bicarbonato con agua para formar una pasta que se debe frotar en los talones, antes de usar la piedra pómez.

Hidratándose los pies | iStock

ORTIGA:

La ortiga es una hierba medicinal rica en minerales y usada en múltiples tratamientos naturales. Además, también ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, sin dejar de lado que gracias a su contenido en proteínas y aminoácidos es también hidratante y suavizante.

Ingredientes:

• 1 puñado de tallos y flores de ortiga

• 1 cucharada de agua

Preparación y modo de empleo:

• Tomad un puñado de tallos y flores de ortiga y mezcladlos junto al agua en la licuadora.

• Cuando se forme una especie de pasta, aplicadla directamente en el tallo.

• Luego, cubrid con una gasa o paño y dejad que actúe al menos 3 horas antes de retirarlo.

CEBOLLA PARA LOS CALLOS DE LOS PIES:

Aunque su fuerte olor no es nada agradable, la cebolla es una hortaliza que al ser aplicada de forma tópica, es perfecta gracias a sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Por lo cual, es esencial para mantener la buena salud de la piel.

Ingredientes:

• 1 cebolla

• ½ vaso de vinagre blanco

• Papel film o transparente

• Algodón

• Piedra pómez

• Calcetines viejos

Preparación y modo de empleo:

• En un recipiente limpio, colocad el vinagre junto a 3 rodajas de cebolla para dejar en remojo, al menos, durante toda una mañana o tarde.

• Pasado ese tiempo, impregnad un algodón con la mezcla y aplicadlo en la zona donde están los callos.

• Luego, cubrid los pies con papel film para poder usar los calcetines y evitar que el papel se mueva o que la mezcla manche.

• Cuando pasen las horas, lavad los pies con agua y jabón y usad la piedra pómez para raspar, suavemente, los callos.

• Si los callos son demasiado profundos o están muy endurecidos, será necesario realizar de nuevo todo este proceso hasta conseguir los resultados deseados.

• Podéis realizar este tratamiento una o dos veces al mes, para evitar que los callos empeoren.

• Si queréis sacarle más provecho, a este remedio casero, lo ideal sería aplicarlo durante la noche antes de ir a dormir, ya que cuanto más tiempo estén los callos en contacto con este tratamiento, mejores serán los resultados.

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